José Manuel Hernández Opinión

Castillo: a la agricultura, con torpezas

Pedro Castillo demuestra un evidente desconocimiento de la agricultura al creer que con empoderarla en el plazo inmediato puede sustituir la importación de alimentos y consumir sólo lo que producimos. Esta es una idea trasnochada que nos regresa al pasado. Les explico por qué.

En los años 70 regía la “política de sustitución de importaciones” y los resultados fueron nefastos. A fines de los 80 la globalización se nos estrelló contra la frente y felizmente, pese a todas las limitaciones, reaccionamos bien. Nos abrimos luego al mundo y salimos a conquistar mercados con a una política de capitales libres y una clara directriz de comercio exterior, que nos permitió exportar a los países potencia, que demandan vastas toneladas de productos peruanos. A la fecha hemos superado los 7 800 millones de dólares en exportaciones agrarias, abasteciendo a cerca de 150 países.

Es cierto, nosotros tenemos una dependencia en el suministro de alimentos básicos, y poco hemos avanzado en reducir esta brecha alimentaria. Esto porque no hay continuidad en las políticas y, con cada cambio de gobierno o de funcionarios, se rompe la flecha de crecimiento económico sostenido. Entonces, ¿Podemos sustituir todas las importaciones de alimentos con producción nacional? La respuesta es un rotundo NO.

Fíjense, en el año 2020, Perú importó alimentos por un valor de 5,270 millones de dólares. Sólo en (6) seis productos agrícolas, sumó 2, 105 millones de dólares. En esta parte, destacan trigo, maíz amarillo y aceite de soya.

En trigo, que es parte de la canasta básica familiar por el pan y el fideo, importamos 2,27 millones de toneladas de grano, que se cultiva en grandes extensiones en los países exportadores. Según el MIDAGRI, en el año 2020 se sembró 114 344 hectáreas de trigo que produjeron 187 694 toneladas de grano. Esto se debe a la gran mayoría de producción en pequeñas parcelas de la sierra. Es decir el producto “Made in Perú”, sólo cubre el 7,6% de la demanda nacional de trigo y el 92,4% se cubre con trigo importado. Así de “fría” es la realidad.

Siguiendo con la explicación, si quisiéramos sustituir las importaciones por trigo nacional, tendríamos que sembrar 1,38 millones de hectáreas de puro trigo. Lo que es imposible. En el caso de aceite de soya, que es el primer aditivo de los aceites vegetales que se usan para la cocina diaria las amas de casa, el 100% del consumo se cubre con oferta externa y el volumen importado es equivalente a la producción de 1,41 millones de hectáreas. En maíz amarillo, el 77% del consumo nacional es de origen importado y para sustituir su importación necesitaríamos 785 mil hectáreas, sumadas a las que ya sembramos.

Dicho en “fácil”, para sustituir la importación de SEIS (6) productos, deberíamos sembrar 3,68 millones de hectáreas adicionales con estos cultivos. Según reporta el MIDAGRI, en el país se cultiva anualmente un total cercano a 4,40 millones de hectáreas con todos los cultivos. Eso es todo lo que sembramos.

Si dispusiéramos de 3,68 millones de hectáreas de estas tierras, para sustituir las importaciones, significaría usar el 86% de la superficie cultivada actualmente y sólo quedaría el 14% de la superficie para todos los otros cultivos, generando déficit de otros productos alimenticios. Ni tendríamos para comer otros varios productos que son alimentos de las familias peruanas. Y “la cereza de la torta”, tampoco podemos hacerlo ampliando la frontera agrícola, pues sólo disponemos de 2,58 millones de hectáreas con sistemas de riego. Por ende, la propuesta de Castillo es inviable.

Un dato adicional, si consideramos los altos rendimientos, bajos costos y subsidios en los países productores de granos, resulta obvio que es inviable convertirnos en autosuficientes con la producción interna. Si cerramos las importaciones la respuesta inmediata es la escasez y los altos precios de los alimentos. Eso es demasiado fácil de rebatir, porque tomando en cuenta todo lo anterior, no existe respuesta ganadora. Simplemente, Castillo está vendiéndole sueños de opio a la población agraria, quien hoy está sedada ante planteamientos que pueden sonar hermosos pero que llevados a la práctica,  los dejarán más empobrecidos de lo que son ahora.

Ahora bien, podemos disminuir en algo las importaciones de algunos productos, como el maíz amarillo, principal alimento de los pollos. Si logramos un rendimiento promedio nacional de 8 t/ha (en Estados Unidos es 10 t/ha), en vez de 5 t/ha, apenas podríamos sustituir el 20% de las importaciones. Con 8 t/ha tendríamos que duplicar la superficie sembrada para disminuir la dependencia externa a niveles de 25 a 30%. Obviamente, ello será posible siempre que los costos y precios sean competitivos y la rentabilidad del maíz sea mayor que la de otros cultivos. En arroz es más posible sustituir la importación. En algodón es más complicado por la competencia en precios y tipo de fibra. Sin embargo, esto es un largo proceso.

Hay mucho por resolver en el agro peruano. Pero seamos claros, regresar al pasado en vez de avanzar, es catastrófico. Somos un país rico en biodiversidad y la debemos aprovechar, con políticas de muy largo alcance que todos los gobiernos continúen. Es más rentable diversificar la producción con frutas, hortalizas, productos nativos, productos orgánicos, en vez de sembrar aquellos cultivos para los cuales no somos competitivos.

Recuerden que al agricultor no le interesa que el Estado le diga lo que debe sembrar ni lo coaccione. Ellos en el campo son mil veces más sabios de lo que cree un gobierno de turno o autores de un discurso populista. Castillo, al agro no hay que llegarle con torpezas, infórmese.

José Manuel Hernández Calderón.
Ingeniero Agrónomo; MSc en Economía Agrícola. Ex Ministro de Agricultura y Riego (agosto 2016- enero 2018). CEO de Asesores Técnicos Asociados S.A. Trabajó para entidades multilaterales y empresas privadas en Brasil, Colombia, Bolivia, Venezuela, Guatemala, El Salvador, Honduras y Panamá. Fue catedrático en UNA-La Molina. Autor de diversos libros; como: “El Agro Camino al Bicentenario”, “Agroexportación: Estrategias para Lograr Competitividad”, “Organizaciones Rurales de Comercialización”, “La Agroindustria Alimentaria en Perú”.

0 comments on “Castillo: a la agricultura, con torpezas

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: