Ismael Iglesias Opinión

El culto a la ignorancia

Si bien es cierto la democracia es la menos imperfecta forma de gobierno descubierta o inventada hasta ahora, también es cierto que sus imperfecciones siempre deben ser motivo de discusión y análisis a fin de hacerla cada vez menos imperfecta. Una de esas imperfecciones tiene un efecto terrible en la vida de las sociedades, cuando elegimos y votamos sin saber, sin conocer, sin analizar, sin razonar. La brecha social en educación en los países sub desarrollados (para no usar el eufemismo de “en vías de desarrollo”, porque desde que tenemos uso de razón escuchamos eso y no hay cuando termine la vía) es tan grande que pone a la democracia al borde del abismo cuando los electores no analizan o razonan su voto, y así la llevamos al filo de la navaja siempre, dando opción a la aparición de partidos políticos de corte radical o extremista y a candidatos que intentan comprar el voto de distintas maneras. Así tenemos dos componentes: el que ofrece y otorga, y el que pide y recibe. Esta transacción comercial (no se puede llamarla de otra forma) de recibir algo a cambio de un voto, se manifiesta con la promesa de un puesto en el estado, una prebenda, una ventaja o un beneficio determinado, pues bien, este simple hecho desvirtúa el sistema democrático, y en el más estricto sentido del espíritu de la democracia misma, debería inclusive anular una elección donde se compruebe que hubo este negociado. Regresando a los actores vemos que el que pide y recibe tiene dos características, la primera es el deseo de tener más ya sea por pobreza o avaricia y la segunda es la ignorancia de no saber que vendiendo su voto lo único que hace es alargar su pobreza, en el caso de los que menos tienen o su avaricia insatisfecha, en el caso de los que más tienen. Por otro lado, el que ofrece y otorga, es aquél que ve al poder como un botín, y para llegar a él hay que “invertir” regalando alimentos, puestos de trabajo y otras dádivas, es decir, es un negocio para él, invierto hoy para después tener rentabilidad.

De modo que la democracia mal entendida sin conocer su esencia y aplicada en los países subdesarrollados donde la brecha educacional es grande, y despojados de todo discurso “políticamente correcto”, nos da una falsa idea de que “mi ignorancia es tan válida como tu conocimiento”, lo que sí es totalmente válido es el derecho a votar de cada ciudadano, sin distingo de ningún tipo, y que su voto tenga el mismo peso que cualquier otro. Lo que se discute es la falta de conciencia o análisis para decidir el voto, inclusive en los países desarrollados donde la educación es más homogénea, se han dado cuenta de esta grave imperfección y defecto del sistema democrático, y para tratar de reducir al mínimo este error del sistema, se introduce “el voto voluntario”, que se sustenta en que el derecho al voto no puede ser una obligación, ya que cada ciudadano está facultado a ejercer o no un derecho, por ejemplo si tengo derecho al libre tránsito no por eso estoy obligado a viajar o transitar, ergo, si tengo derecho al voto es mi decisión de ir o no a votar. Los opositores del voto voluntario señalan que la inasistencia sería la mayoría del electorado y que eso deslegitimaría a la elección y al ganador, nada más falso, ya muchos países eligen a sus gobernantes con alrededor de 30 a 40% de su electorado, pero ese grupo que asiste sí está interesado en la cosa pública, hace un análisis político (aunque sea básico) de las opciones electorales, observa el debate de ideas, de programas de gobierno, de competencias intelectuales y profesionales, para de esta forma elegir bien y ser gobernados por el mejor o los  mejores, que esa sí es la esencia de la democracia, que nos gobiernen los mejores.

El voto voluntario es la salida que todos los países desarrollados y muchos subdesarrollados han encontrado para poner freno a opciones extremistas, candidatos anti sistema y que ponen en peligro la misma democracia de un país como consecuencia de un voto obligatorio y desinformado, desinteresado, indiferente y no razonado. Con el voto obligatorio existe siempre el riesgo de rendirle culto a la ignorancia, votando por ella, gobernados por ella.

Ismael Iglesias
Oficial FAP en retiro. Licenciado en Ciencias de la Administración Aeroespacial. Graduado en Inteligencia. Bachiller en Ciencia Política. Inteligencia en EE.UU. Imágenes Satelitales en Francia. Estudios de Maestría en Ciencia Política. Fue Gerente Municipal y Gerente General del Servicio de Administración de Inmuebles en Trujillo. Escribe en Correo. Ha escrito en La Industria, Revista Aviación, Revista Air Power de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y otros. Miembro del Instituto de Estudios Vallejianos – Universidad Nacional de Trujillo.

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