Guillermo Ackermann Opinión

Outsider vs. Insider

Outsider: Dícese de un competidor desconocido, que regularmente tiene pocas probabilidades de éxito.

El término ‘Outsider’ no está directamente relacionado con la política. Se usa en otras actividades como el arte, la música y el cine, pero siempre suena con fuerza cuando se acerca un proceso electoral.  El elector está esperando que aparezca una suerte de iluminado, un Mesías, que sea el Salvador y se convierta en el candidato que mejor se adecúe a lo que uno considera que el país necesita. Es una suerte de sueño normalmente inalcanzable. Genera mucha esperanza.

Es además aquel que nadie lo tenía en el radar y que, en un corto lapso, aparece en la foto, generando controversia y rápidamente cuenta con un espontáneo grupo de seguidores que apostarán emocionalmente por él, anhelando que sea el futuro ganador.

Siendo objetivos, no es fácil que aparezca y mucho menos que tenga esas características.

En estas elecciones el ‘Outsider’ no pasó a la segunda vuelta y, para muchos, fue el gran ganador, pues literalmente era un perfecto desconocido para la política, a pesar de haber sido regidor y haber tenido una vinculación política anterior, las pocas personas que lo identificaban lo hacían más en el ámbito empresarial.

Su discurso fue de extremos. Defendiendo el modelo económico, haciendo propuestas que apuntaban a una importante generación de empleos y de riqueza. Pero sobretodo lo que más llamaba la atención era su estilo confrontacional, desenfadado, a pesar de no ser un buen orador.

Con una declaratoria de guerra a todo vínculo con la corrupción y un enfrentamiento abierto a los medios de comunicación, su promesa hacía un llamado explícito a la preservación de los valores tradicionales, lo cual fue muy bien recibido por un importante sector conservador.

Este ‘Outsider’ subió como la espuma y rápidamente impulsó una suerte de coalición de muchos que se unieron para traerlo abajo. Las tradicionales y cuestionadas ONG´s, cofradías de periodistas y encuestadoras, pusieron todas sus armas para desarticular esta candidatura a la que consideraron peligrosa. Importante mencionar que él mismo por una suerte de incontinencia verbal, se disparó muchas veces a los pies, ayudando a que sus oponentes lo cogieran del cuello, cual un Rottweiler a su presa, y casi de emergencia tuvieron que impulsar alguna candidatura alternativa que lo ‘partiera’. Esta canibalización permitió que se beneficiara la tercera candidatura de tendencia derechista.

Cabe mencionar que hoy, después de ver como se ha manejado en general todo el proceso electoral, y de algunos indicios que él mismo se ha encargado de difundir, quedan dudas razonables si hubo alguna manipulación del resultado en la primera vuelta. Eso, probablemente, nunca se llegue a saber.

Pero para otros el ‘Outsider’ fue el candidato del sombrero, o del lápiz. Yo más bien me atrevería a definirlo con otro término, que no se usa mucho en política, sino en el mundo empresarial. Para mí él es un ‘Insider’. No solo por la connotación que su candidatura emerge del Perú Profundo, sino porque proviene de una propuesta que no tiene nada de novedosa, que está instalada por décadas, trasnochada y con lugares comunes que han fracasado históricamente en donde se hayan implementado.

En este caso no importaba quien fuera el candidato. Su nombre era prácticamente secundario. Eran las ideas las que tenían que prevalecer. Daba lo mismo de quien se tratara, él debía representar al ‘pueblo’, debía hablarles a los más abandonados: “yo soy como tú… nosotros somos los olvidados… vamos a hacer justicia… no más pobreza en un país rico”.

Mensajes que calan, que tocan las fibras más íntimas, pues, claramente, sí hay una brecha enorme, aún no hemos sido el país de las oportunidades para todos, de la igualdad. La distribución de la riqueza tiene que mejorarse y la inversión en educación y salud es impostergable.

Pero no se crea que esto ha sido algo improvisado, organizado a última hora, como si se lo hubiesen encontrado sin haberlo preparado. No. Esto lo han venido trabajando por mucho tiempo. Han sabido capitalizar el descontento popular en las regiones para ofrecerse como la alternativa. Claramente han tenido mucha habilidad y han sabido potenciar sus recursos. Por eso pienso que no son ‘Outsiders’, sino ‘Insiders’. Han estado ahí desde hace mucho preparándose para este momento.

No sabemos a ciencia cierta en que terminará esta historia. El proceso no ha terminado. Pero sea cual fuese el resultado ojalá que cualquiera de los dos candidatos primero piense en el país y que trabajen por un Perú más fraterno, justo y reconciliado.

Guillermo Ackermann Menacho
Desde hace 40 años me desempeño como gestor en la industria de las comunicaciones y el marketing, tanto en medios tradicionales, radio y televisión, en la producción de contenidos audiovisuales, documentales, videos institucionales, programas y publicidad, realizados en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como gestor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.

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