Martín Belaunde Opinión

Elogio a Francisco Morales Bermúdez

En junio de 1980, al poco tiempo de la triunfal reelección de Fernando Belaunde Terry, publiqué en la  legendaria revista Oiga de Paco Igartua un artículo titulado “Los Tres Servicios del General”. En esa publicación dije que el Perú le debía a Francisco Morales Bermúdez, hasta ese momento Presidente del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, tres grandes servicios. El primer haber derrocado pacíficamente a Juan Velasco Alvarado en agosto de 1975, el segundo haber salido de los extremistas de entonces, luego conocidos como “primafásicos”, en alusión a la primera fase del  gobierno militar y el tercero, irse del poder  después de haber convocado y realizado elecciones libres.

Francisco Morales Bermúdez pertenece a una familia de tradición castrense. Su abuelo, el general Remigio Morales Bermúdez, combatió valientemente en la Guerra con Chile, fue Presidente de la República entre 1890 y 1894 y murió en ejercicio del cargo. Su padre, también militar, murió asesinado en Trujillo en circunstancias no esclarecidas a fines de la década del 30. Uno de sus hijos, Francisco, ingresó la Escuela Militar y se graduó en 1943, ascendiendo con relativa rapidez hasta el grado de General de Brigada, y logró una reputación en materias económicas que trascendió de los círculos castrenses. Por esa razón Fernando Belaunde Terry lo nombró ministro de Hacienda y Comercio en marzo de 1968 después de la traumática devaluación de 1967. Duró poco tiempo en el cargo y volvió a ejercer tareas administrativas en el ejército.

No estuvo involucrado directamente en el golpe del 3 de octubre de 1968, pero al cabo de algunos meses Velasco lo nombró ministro de Economía y Finanzas, cartera en la que tuvo aciertos y errores, pero que se distinguió por su moderación frente al avance de la prédica socialista. Al cabo de un tiempo retornó al ejército y en 1975 fue designado Primer Ministro. Desde ese cargo cuando  vio que Juan Velasco Alvarado pretendía dirigir al Perú a una política internacional imprudente, con el apoyo de sus colegas de la Junta Militar lo depuso incruentamente y asumió la Jefatura de Estado. Su paso como Presidente de la Junta Militar entre el 29 de agosto de 1975 y el 28 de julio de 1980 fue conocido como la Segunda fase y se caracterizó por su empeño en retornar al régimen constitucional en medio de una gran agitación social. Con ese objetivo  convocó  a elecciones a una Asamblea Constituyente en 1978 en la cual el APRA y el PPC lograron una mayoría y bajo la presidencia de Víctor Raúl Haya de la Torre, quien murió al cabo de un año. En  dicha asamblea se aprobó la Constitución de 1979, bajo cuyos lineamientos se convocó a elecciones generales en mayo de 1980, en la que Fernando Belaunde Terry se impuso sobre sus rivales más cercanos Armando Villanueva del Campo y Luis Bedoya Reyes.

Francisco Morales Bermúdez pasó al retiro con el retorno de la democracia, que al poco tiempo tuvo que soportar el terrorismo de Sendero Luminoso, cuya actividad subversiva comenzó precisamente un día antes de las elecciones generales. Su candidatura presidencial en 1985 no tuvo éxito y  Francisco Morales Bermúdez volvió a su vida privada para dedicarse al estudio de la realidad nacional. En estas circunstancias Francisco Morales Bermúdez, 16 años después de su retiro de la actividad pública, lidera un Pronunciamiento de 64 Ex Altos Mandos de las Fuerzas Armadas en el cual se critica la actuación de los organismos electorales, RENIEC, ONPE y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) por su negativa a corregir determinadas alteraciones flagrantes incurridas en la Segunda Vuelta.

¿Cuál fue la reacción del gobierno de Sagasti frente a esas graves denuncias formuladas que cuestionan la legitimidad del proceso electoral? Ha sido una maniobra en dos campos.  Por un lado considera inaceptable dicho pronunciamiento solicitando al Ministerio Público para que investigue a los militares  retirados firmantes. Y de otro lado surge una denuncia de una tercera persona admitida  por la Primera Fiscalía Corporativa que ejerce el Dr. Víctor Hugo Salvatierra Valdivia, por los presuntos de Rebelión, Sedición y Promoción de Sedición. Entonces nos preguntamos donde queda la libertad de expresión que reduce a los militares retirados a  la condición de ciudadanos de segunda clase.

Si examinamos rápidamente los artículos 346, 347 y 349 del Código Penal, los cuales se refieren a un alzamiento en armas contra el gobierno  o una conspiración para ese fin, vemos que el pronunciamiento de los 64 ex altos mandos no guarda parecido alguno con los tipos penales descritos en dichos artículos. Pero lo que si se evidencia es el afán de limitar o suprimir su derecho a opinar con el pretexto de mantener la seguridad del Estado. En otras palabras se pretende silenciar la protesta pacífica empapelando a militares en retiro por el solo hecho de su prestigio personal dentro de las Fuerzas Armadas y en la opinión pública. De lo cual concluimos que Francisco Morales Bermúdez, ex Jefe de Estado y ex Alto Mando le ha rendido al Perú a sus 99 años de edad, un cuarto servicio  que merece el reconocimiento de la ciudadanía. Honor al mérito.

Martín Belaunde Moreyra
Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos.  Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.

3 comments on “Elogio a Francisco Morales Bermúdez

  1. Alberto Montagne Vidal

    Estupendo y muy merecido elogio a un pundonoroso y honesto miembro de nuestro Ejército Nacional.

  2. Sonia Flint

    Pocas personas con el honor intacto y el corazón valiente como el General Morales Bermúdez a quien le debemos tanto.

  3. Victoria Pareja

    Efectivamente facilito el retorno a la democracia y convocó al grupo de juristas presidido por mi padre: José Pareja Paz Soldan , que trabajó el proyecto de la constitución del 79

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