Ismael Iglesias Opinión

Saber es poder

Sartre, filósofo y escritor, explica el Existencialismo con sencillez, dice que en primer lugar el hombre “existe” en el mundo y que sólo después de eso decide qué hacer con su vida, a diferencia de los objetos y la naturaleza que existen pero que ya vienen con un propósito definido, por ejemplo, nadie fabrica un auto sin saber antes cuál será su propósito, su esencia precede a su existencia, a diferencia del hombre cuya existencia se da antes de la esencia, carece de un propósito inicial, viene al mundo sin un sentido específico, nosotros le damos sentido a la vida con nuestras decisiones y elecciones a lo largo de nuestra corta existencia.

Muchas personas le encuentran sentido a su vida en el poder, tema objeto de teorías y mucha discusión. Hay quienes definen el poder como sinónimo de gobernar, otros como riqueza y opulencia, y hay quienes como Platón afirman que el poder es conocimiento y que sólo quienes son amantes del conocimiento merecen gobernar. Si Platón se pudiera resumir sería “Saber es poder”, ya que el conocer la causa y efecto de las cosas y los hechos conlleva a decidir y elegir mejor, a tener una esencia acertada, y ese poder de conocer es el auténtico poder, el de la razón y el conocimiento, sin ello cualquier cosa que consideremos poder, en realidad no lo es, y lo más probable es que no dure, como un cargo, una posición o el dinero. Un cargo sin conocimiento tiene fecha de caducidad y luego pasa al anonimato, un cargo con conocimiento traerá influencia duradera u otro cargo.

La falta de “saber” nos lleva a la incapacidad de razonar y ésta, a la confusión sobre cómo vivir, a no definir nuestra esencia y la incapacidad generalizada es la decadencia de la sociedad. Muchos “poderosos” confundidos en cómo vivir y gobernar hoy están en el otro extremo de la escala, sin nada de poder y lo que es peor, sin libertad. Por ejemplo, el éxito en la política, el “saber” nos indica que el éxito político de un candidato o un partido es el logro de los mayores niveles del bien común, en cambio los que “no saben” entenderán como éxito el solo hecho de ganar las elecciones, se quedarán en la opinión y demagogia, generando un mercado de intereses personales y grupales que terminará en un conflicto inevitable con la pérdida del poder. Por ejemplo, buscar el éxito político otorgando dinero a los más pobres buscando una solución a su pobreza, esa “solución” no ataca a la causa que la origina, porque no la identifica y no generará un bien común sostenido que perdure para los más pobres, durará solo el tiempo que se demoran en gastar el dinero que se les otorgó y el éxito se esfumará como la billetera del pobre. Otro ejemplo son las relaciones entre países, un presidente incurre en peligro si confía en que otro país se portará bien con el suyo, a no ser que ese país tema las consecuencias de no hacerlo, se llama disuasión y es una de las esencias o principios de un estado. En este caso, el saber nos hará razonar que la esencia de un país es anterior a su existencia, es decir, un estado nace con un propósito, y buscará por todos los medios lograrlo. Finalmente, el existencialismo se ilustra mejor con el mito de Sísifo, aquel hombre que siempre está empujando una gran piedra cuesta arriba hasta la cima para luego dejarla rodar y nuevamente empujarla hacia arriba una y otra vez, sin ningún sentido. A

Así son las personas y los estados que no le encuentran sentido a su existencia, porque tienen el consuelo que estar vivos siempre es mejor que la muerte, y por lo tanto, no se preocupan por saber, porque no les interesa decidir o elegir su esencia, les basta sólo con existir hasta la hora final. Las personas, los gobiernos y los estados, debemos tener un sentido, un propósito, una esencia y para ello debemos “saber” para decidir bien nuestros actos personales, de gobierno o las políticas públicas, de lo contrario, sólo nos queda existir esperando la muerte, gobernar efímeramente o terminar en un estado fraccionado.

Ismael Iglesias
Oficial FAP en retiro. Licenciado en Ciencias de la Administración Aeroespacial. Graduado en Inteligencia. Bachiller en Ciencia Política. Inteligencia en EE.UU. Imágenes Satelitales en Francia. Estudios de Maestría en Ciencia Política. Fue Gerente Municipal y Gerente General del Servicio de Administración de Inmuebles en Trujillo. Escribe en Correo. Ha escrito en La Industria, Revista Aviación, Revista Air Power de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y otros. Miembro del Instituto de Estudios Vallejianos – Universidad Nacional de Trujillo.

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