Ismael Iglesias Opinión

El Perú a la brasa

Hace poco hemos celebrado el día del pollo a la brasa, ese plato delicioso que los peruanos hemos convertido, con el pasar del tiempo, en un símbolo nacional ya que forma parte de nuestras celebraciones, de nuestros gustos, de nuestros sabores intensos que hacen que, junto a otros símbolos más, amemos lo que somos: ser peruanos.

El pollo a la brasa, como todo en la vida, ha ido evolucionando. Recuerdo que cuando estaba en la primaria, en una escuela pública y marista (Escuela de Aplicación Nro. 82017) en Cajamarca, el pollo a la brasa era el plato obligado en las excursiones estudiantiles que hacíamos a los pueblos cercanos como Llacanora, Namora, Jesús, etc. Tengo grabado en la mente sentado en el bus  y mirando por la ventana los bellos paisajes de la campiña cajamarquina, sus vacas pastando pintadas de blanco y negro en medio de la alfombra verde de la parcela, los árboles alrededor y la canción que coreábamos todos mientras el bus atravesaba los paisajes “..en Cajamarca rataplán tienen su historia rataplán los estudiantes de Aplicación..” y así llegábamos al destino del paseo, caminata, turismo, juegos grupales y a almorzar, sentados en medio de alguna parcela al pie de unos eucaliptos, a abrir el taper con el pollo a la brasa, aún frio era delicioso, ahí estaba el cuarto de pollo con sus papas fritas que mi madre había comprado la noche anterior en la pollería al frente de la casa donde vivíamos a unas cuadras de la plaza de Armas, que tenía un nombre muy singular Kikiriki, de una buena familia de amigos, y un poco de arroz blanco que mi madre le agregaba porque sin arroz no era almuerzo, en unos minutos solo quedaba el hueso de ese cuarto de pollo, hasta la piel o pellejo se comía, no había mayor problema en ello como ahora. Y así regresábamos a Cajamarca, al caer la tarde, mirando por la ventana lo maravilloso de la naturaleza con ese sol escondiéndose por encima de los techos de tejas e inundando todo el cielo de anaranjado y sus variantes y cantando “… en Cajamarca rataplán tienen su historia rataplán los estudiantes de Aplicación…”, cansado pero satisfecho, con las ansias de llegar a los brazos de mi madre y al tono de voz de mi padre en la cena, a los juegos con mis hermanos antes de dormir.

A los 9 años me sentía el niño más feliz del mundo y eso hemos hecho los peruanos, desarrollar todas esas vivencias que cada uno tiene y ha tenido, y manifestarlas de mil formas, una de ellas, sólo una de ellas, es el pollo a la brasa. Lo podemos disfrutar en un pequeño restaurant sencillo en un alto pueblito de la sierra o en uno inmenso con apariencia de parque de diversiones y una cantidad de mesas incontables en la costa. Las variaciones del plato son muchas: hay el clásico, con sus papas fritas y su ají, o con ensaladas diversas añadidas, con arroz chaufa, arroz blanco, con tacu tacu, papas nativas, camotes, combinado con tallarines a la huancaína, etc. De modo pues que el pollo a la brasa y toda esa cultura gastronómica generada alrededor de él es el Perú de todas las sangres de Arguedas (no el que algunos toman la frase convenientemente en política), es esa mezcla de regiones, de ciudades y pueblos, de climas, de infinidad de lugares hermosos, de músicas, de bailes y danzas, de fiestas patronales, de carnavales y finalmente, es esa mezcla de culturas y razas que depende cómo se mire, quién lo mire y para qué lo mire, puede ser un elemento de división o exclusión, o puede ser, opción con la que me quedo, la más grande capacidad de un país de surgir, de crear, de crecer, de integrar esfuerzos de esa hermosa diversidad que mostrar al mundo, para que así, como nuestro delicioso pollo, seamos ese gran Perú a la brasa disfrutado por todos los peruanos y nos sintamos ciudadanos felices, como esos niños de la Escuela de Aplicación Rataplán.

Ismael Iglesias
Oficial FAP en retiro. Licenciado en Ciencias de la Administración Aeroespacial. Graduado en Inteligencia. Bachiller en Ciencia Política. Inteligencia en EE.UU. Imágenes Satelitales en Francia. Estudios de Maestría en Ciencia Política. Fue Gerente Municipal y Gerente General del Servicio de Administración de Inmuebles en Trujillo. Escribe en Correo. Ha escrito en La Industria, Revista Aviación, Revista Air Power de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y otros. Miembro del Instituto de Estudios Vallejianos – Universidad Nacional de Trujillo.

0 comments on “El Perú a la brasa

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: