Miryam Patricia Falla Guirao Opinión

Hasta siempre, Quijote

El destino no le dio la oportunidad a Andrés Avelino Cáceres de morir en Huamachuco. Así, no llegó a estar a la altura de un Francisco Bolognesi o un Miguel Grau en el imaginario de la heroicidad.  Después de culminada la Guerra del Pacífico, Cáceres ganó la Presidencia de la República del Perú y se fajó en luchas intestinas con Piérola.  Ostentar la alta investidura  trae consigo acuerdos y desacuerdos, reconocimientos, pero también enemigos por racimos. La política provoca ciertas acciones y reacciones y, sobre todo, sentimientos encontrados.  A pesar de todo ello, Cáceres siempre será recordado como un grande de la escena nacional.

Forjando este paralelo, nos remitimos a la figura de Francisco Sagasti, un hombre que jamás imaginó ocupar la conducción de su país. Corrían días muy turbios y luego de la vacancia de Martín Vizcarra, por la que él no voto, la presencia de Manuel Merino en la Casa de Pizarro creaba anticuerpos de grueso calibre y protestas en las calles. Tras su inmediata renuncia, la Mesa Directiva del Congreso eligió a Sagasti como nuevo titular. Por ende, ocuparía de modo interino la Presidencia en un gobierno que él denominó de “Transición y Emergencia” hasta cerrar el quinquenio 2016-2021 y encargarse de que las elecciones convocadas durante la administración de Vizcarra se llevaran a cabo. En medio de una crisis generada por un paro agrario hacia fines del 2020, Sagasti enfrentó al mayor problema que asolaba a nuestro país: la pandemia. No existían vacunas y la gente seguía muriendo en medio de un terrible episodio de falta de camas UCI y oxígeno para los enfermos de Covid.

Sagasti y su canciller Allan Wagner Tizón emprendieron una lucha para conseguir las vacunas, una gestión que su antecesor Vizcarra no realizó y dejó a la nación a la deriva. Así, el 9 de febrero del año en curso, arribaron las primeras vacunas al Perú y se inició una continua jornada que incluyó al personal de la primera línea de batalla y su propia inmunización frente a la ciudadanía. Desde allí, el MINSA no se ha detenido en esta tarea: vacunar al mayor número de peruanos y peruanas, comenzando por los ciudadanos más vulnerables y los de la tercera edad.

El presidente de este interregno no cejó en esta lucha que parecía una batalla contra los molinos de viento. Demasiado culto, sobrio y honesto,  sorprendió en su juramentación con un poema memorable de Vallejo. Cuando decretó la cuarentena en el mes de febrero, también nos cautivó citando a Marguerite Youcenar. ¿Cuántos peruanos han leído y conocen a esta enorme escritora francesa?  Se requiere una amplia formación y sensibilidad para ello, frente a la medianía de la clase política a la que estamos acostumbrados.  Esta es quizá una de las razones por la que Sagasti no fue reconocido con justicia. Siempre voló alto. Quizás resultó demasiado lujo para un Perú todavía adolescente y poco educado en general. Hubo un presidente con PHD, Alejandro Toledo, líder que encabezó la oposición durante el fujimorato y, más tarde, defraudó por su conducta.  Francisco Sagasti, en su corta gestión, le dio pelea franca al peor enemigo del planeta: el Covid-19. ¿Que lo consiguió? Claro que sí. Gracias a esta batalla contra el enemigo invisible, muchos estamos vacunados y a un ritmo bastante acelerado. Llega, antes de su partida, una buena dotación de insumos para que más peruanos y peruanas accedan a la única arma defensiva existente contra el mal planetario.

También se llevaron a cabo las elecciones presidenciales, que en medio de gritos de fraude  jamás probados, concluyeron en el hecho de que los principales organismos internacionales, como la OEA, la Unión Europea y la Asociación Civil Transparencia  declararan que fueron limpias. Lo contrario nunca fue sustentado, por más dudas que los fujimoristas y sus aliados generaron en gran parte de la población. Dudas que hasta hoy persisten por causa del fake news y el psicosocial artero de los malos perdedores. 

Sagasti se retira con un 58% de aprobación según la consultora IPSOS. Esto se debe al buen manejo de la crisis. Parte con un amplio reconocimiento y gratitud de sus connacionales. Vizcarra salió del cargo con 77%, pero nos dejó sin rumbo en cuanto al tema sanitario. Será la historia la que asigne su auténtico lugar a este presidente de transición a quien solo le pedíamos que salve vidas y así fue. En todo momento de su corto gobierno estuvo amenazado por un Congreso obstruccionista e inútil. Frente a ello, supo responder con acción e hidalguía desde el 16 de noviembre de 2020, cuando asume el cargo con una brasa entre las manos.

Sus críticos  le  han dicho de todo, incluso «caviar».  La gente que lo utiliza  ni siquiera sabe qué significa el término. Designaba, en sus orígenes, a los disidentes de la Revolución Rusa de 1917 refugiados en París. Hace poco, Sagasti confesó en un programa periodístico que una de sus mayores influencias fue Enrique Zileri – recordado periodista y director de la Revista Caretas -, demócrata no conocido precisamente por ser de izquierda. Sagasti es, ante todo, un social demócrata y como tal, se condujo a lo largo de su vida. No nos queda más que decirle gracias por lo que en medio de todas las dificultades realizó.  ¡Hasta siempre, Quijote! Y olvide las malcriadeces de María del Carmen Alva, quien empieza con mezquindad sus funciones al no recibirlo en la puerta del Congreso.

Miryam Patricia Falla Guirao
Licenciada en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Doctora en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Exbecaria de Investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de la República Argentina en el área de Ética y Bioética. Docente Universitaria en pre y post-grado. Conferencista en universidades, colegios profesionales e instituciones jurídicas y de salud.

3 comments on “Hasta siempre, Quijote

  1. Alberto Augusto Espinoza Pasache

    Estás equivocada en tus dos veces que referencias al presidente Vizcarra que según tú nos dejó a la deriva sanitaria: Falso, hizo los tratos necesarios para que Perú tenga las vacunas de Covax Facility y además avanzó en el contrato de pfizer hasta que fue miserablemente vacado (hechos reconocidos por la premier de Sagasti) y tu quijote NO tuvo la hidalguía y la estatura moral de reconocerlo. Al contrario, como tú, optó por el ataque fácil al presidente caído.

    • Miryam Patricia Falla Guirao

      Conozco de buena fuente dónde se hicieron los contratos de las vacunas durante la administración de Vizcarra. Los mismos abogados que intercedieron en los contratos no se explicaban por qué estas nunca llegaron. Después se supo que los contratos no fueron gestionados. La historia le dará tanto a Vizcarra el lugar que se merecen. La verdad, tarde o temprano, siempre sale a la luz.

      • Miryam Patricia Falla Guirao

        La historia le dará tanto a Vizcarra como a Sagasti, el lugar que se merecen.

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