Hans-Peter Firbas Opinión

Natación en mar abierto: la mejor alternativa en pandemia

Desde muy pequeño, gracias a los consejos de mi padre, aprendí a nadar. Siempre hemos oído que la natación es el deporte más completo y lo es porque nos permite practicar un ejercicio aeróbico en el que se ven implicados dos tercios de los músculos del cuerpo, potenciando la fuerza, la resistencia y la flexibilidad. Además, se puede nadar a cualquier edad, el riesgo de lesiones es menor y su habitual actividad tiene beneficios para el cuerpo a mediano y largo plazo.

Las bajas temperaturas del agua le dan un shock a tu sistema inmunológico, el cual responde produciendo más células blancas. Además, tu cuerpo se pone a trabajar extra debido a la cantidad de sustancias y organismos naturales nuevos a los cuales está expuesto. El agua fría también es capaz de activar las células sensoriales que se encuentran en toda nuestra piel. La sangre entonces comienza a moverse rápidamente por nuestro cuerpo a medida que comenzamos a ejercitarnos. Esto es excelente para purgar las impurezas que puedan estar presentes en la sangre.

A aquellas personas con enfermedades o problemas respiratorios se les suele recomendar respirar la brisa del mar y darse baños en la playa, ya que el agua salada favorece a que los pulmones puedan eliminar todas las toxinas o elementos ajenos. Entonces, para tos con flema, catarros y otras dolencias más severas, ir al mar es una excelente cura.

El cuerpo humano se enferma en gran medida debido a la falta de energía vital, como un vehículo que se detiene por falta de combustible. En el caso de los seres vivos, la energía la produce el oxígeno. Los motores moleculares son motores en los que los movimientos individuales de unas pocas moléculas son responsables de la conversión de una forma de energía, principalmente química, en trabajo. A nivel celular, se puede facilitar la transmisión eléctrica de oxígeno. Dicho de otra manera, aportando oxígeno a nivel celular para entregarle mayor energía al cuerpo.

El gran error en el enfoque ‘médico puro’ del coronavirus es centrar los esfuerzos en el tratamiento en los pulmones. La falta de oxígeno en el caso del virus mencionado se debe a que la sangre no puede transportarlo. La coagulación intravascular diseminada (CID) consiste en la generación excesiva y anormal de trombina y fibrina en la sangre circulante. La solución es simple: tu cuerpo debe estar muy bien oxigenado y así podrás resistir sin inconvenientes los efectos de esta pandemia.

Algunos de los beneficios de la natación en aguas abiertas más importantes están relacionados a su efecto sobre la salud mental y emocional. La depresión, la ansiedad y el miedo son otros de los vitales factores en la baja de tus defensas. Por una parte, el aumento de la producción de adrenalina produce una sensación de euforia instantánea y duradera. A su vez, se liberan otros neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, los cuales ayudan a combatir la depresión.

Al igual que muchos deportes, la natación te permite socializar con personas deportistas sanas, que no tienen malos hábitos como beber o fumar. Finalmente, es perfecto para divertirte. La aventura, el contacto con la naturaleza, la oportunidad de conocer gente y lugares nuevos. Existen grupos de nadadores en aguas abiertas en las redes sociales. Busca uno en tu localidad, seguro que encontrarás uno. También puedes competir en las travesías populares a nado en mar o lagos.

Mejora el sistema respiratorio y aumenta la capacidad pulmonar. Aprender a respirar es el primer paso para disfrutar de la natación, con cada brazada y con cada toma de aire se favorece al sistema respiratorio y así nos fortalecemos para combatir la COVID-19. Sus beneficios son más que suficientes. Produce bajo impacto sobre los huesos y articulaciones, mayor flexibilidad y elasticidad para tu cuerpo, quema grasa, combate enfermedades crónicas como el asma, la diabetes o el colesterol y es perfecta para prevenir paros respiratorios y ayuda a un considerable aumento intelectual por la irrigación de oxígeno en tu cerebro.

El mar tiene el agua mucho más densa que la piscina. Esto hace que el agua del mar nos ofrezca una resistencia mayor que el agua de una piscina. Esta resistencia lo que hará es que seamos capaces de flotar con más facilidad, y con ello nos sea más fácil mantener la postura mientras nadamos. Por ello al nadar en el mar, nos será mucho más sencillo mantener la postura adecuada de natación. Esto hará que la colocación de la columna sea mucho más correcta y precisa, para así no hacernos daño en esta parte del cuerpo al desplazarnos por el agua nadando.

Es cierto que nadar en el mar puede acarrear más riesgo que hacerlo en aguas confinadas, por ello, es importante que sepamos hasta dónde podemos llegar. Es fundamental que no arriesguemos si no estamos seguros de ello. Practique la natación en mar abierto, su salud se lo agradecerá.

Hans Firbas.
Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa SIP.

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