Ana María Del Castillo Opinión

Permítete estar triste

Muchas veces nos pasa algo que nos genera tristeza, por ejemplo, el perder algo o a alguien sin saber que podría pasar, el terminar una relación, el pensar o repensar acerca del futuro, la incertidumbre y otras cosas más. Algo común cuando nos pasa esto, lo contamos o simplemente nos lo contamos a nosotros mismos y las clásicas respuestas son: no estés triste, todo pasa; no vale la pena estar triste, ya para adelante; ¿vas a estar triste por una persona?, ¿por qué? No vale la pena, y así puedo seguir enumerando mil y un porqués no deberíamos estar tristes según otros o según también nosotros mismos (nuestros máximos juzgadores).

Hoy te digo que te permitas estar triste, que te permitas pasar ese momento de dolor que te causa la tristeza, lo vivas y empieces a ver en ella todo lo que te trajo y cómo así llego a ti, eso sí, una cosa es permitirnos estar tristes y otra es quedarnos en la tristeza. Yo te digo vive y abraza la emoción, pero después trasciende sobre ella.

Yo muchas veces he estado triste, he perdido seres queridos en accidentes, me he divorciado, he terminado relaciones, he estado enferma, he tenido mucha incertidumbre que me causaba tristeza y, en este caso, mucho miedo, pero la verdad es que sí he podido pasar cada capítulo con muchos aprendizajes, algunos más duros que otros. Lo que me llevo de cada uno es lo que me enseñó. Por ejemplo, me enseñaron la palabra resiliencia. Aprendí que contar las cosas no es bueno, que las personas no deben de contar su vida a nadie, aprendí a que cuando una persona muere, aunque duela al inicio, siempre se queda de alguna manera para siempre; aprendí a valorarme como mujer, aprendí a que es mejor algo sano que algo que no lo es y así puedo quedarme enumerando muchas cosas. Aquí el mensaje más importante es que aprendí y todos podemos aprender de ella. Y de eso se trata la vida y las emociones, de cada una poder aprender, eso siempre lo vamos a tener y el aprender, como digo, es gratis, duro, pero gratis.

Evitar la tristeza es de humanos, nadie quiere estarlo, pero huir de ella es darle poder al miedo. Las personas que la afrontan y no escapan de ella son las que tienen más vida por delante, más ganas de vivir cosas. Las maneras para luchar contra ella muchas veces están dentro de nosotros. Debemos (para mí al menos) no tomarnos a nosotros mismos muy en serio, saber qué pasa y es parte de un proceso llamado vida.

Acuérdense que la tristeza no es mala o no es ser pesimista, o Don o doña negativa; para mí es todo lo contrario, pues creo que llegamos a estar tristes y no nos quedamos en esa emoción porque sabemos qué hay algo más allá y así evitamos tener corazones de piedras o mochilas muy pesadas. Nuevamente les digo: la tristeza dura, pero, así como dura, termina y es ahí donde nosotros debemos ser conscientes de que no debemos mantenernos con esa emoción siempre.

Y al final el estar triste no es malo, admiro a las personas que no la ocultan porque para mí son las más transparentes. Pues hoy brindo por todas ellas porque sé que después serán y harán de ella algo tan bonito que le dirán: gracias tristeza, hoy me despido de ti para empezar mi nuevo camino, ahora ya me toca volver a sonreír y aplicar lo aprendido.

#sonríeyvencerás.

Ana María del Castillo.
MBA Cum Laude. Gerente de Marketing B2C y Ecommerce , más de 15 años de experiencia en gerencias de Marketing y Ventas, experta en Marketing Digital. Design Thinker. Coach ontológica certificada por Newfield Network.

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