Miryam Patricia Falla Guirao Opinión

El extraño caso del señor Waldemar

Hace unos días recibimos la noticia de que el señor Waldemar Cerrón Rojas, hermano de Vladimir Cerrón, sería el nuevo vocero del partido de gobierno.  No hay peor cosa que poner al gato de despensero. Waldemar habla como si estuviera haciéndolo Vladimir, Secretario General de Perú Libre.  El señor Valdemar, en el famoso cuento de Edgard Allan Poe, fue hipnotizado a sugerencia de un científico, antes de su muerte, para que este último suceso no ocurra. Así se mantuvo durante un buen tiempo, hasta que el proceso hipnótico concluyó y Valdemar se convirtió, sin aduanas, en un hediondo cadáver sin despertar a plenitud.

Efectuando una analogía con lo que ocurre en nuestro país, diríamos que Vladimir Cerrón, inmerso en el cuerpo de su hermano hipnotizado, sería tan solo triste réplica del mayor. Ahora, todas las noticias o directrices que obtengamos del partido gobernante llegarán a través de Waldemar. Es, en buen romance, sufrir de vocero al cuestionado personaje, con varias denuncias en su morral. 

Lo más curioso es que Vladimir piensa, orondo y muy autosuficiente, que cuenta con el “apoyo popular y de las calles” para defender, hasta con la propia vida, cualquier decisión. Que le valga su estulticia o, para ser más benévolos, la inocencia (que no tiene). No debemos olvidar que Perú Libre ganó por estrecha mayoría. Gran parte de sus votos que, en un principio, iban a otras bancadas, derivaron hacia un Castillo, siempre preferible a un Fujimori: un Castillo que se deshizo en promesas, sobre todo, la de no llevarnos por el engendro castro-chavista.  Mucha gente que le otorgó su voto al Profesor ha asumido con disconformidad sus críticas o erráticas acciones del gobierno hasta ahora, sobre todo en un escenario marcado por la subida del dólar, el alza de los precios en los alimentos y la incertidumbre política (para colmo, amenazas a la libre expresión de ideas). La designación de Ministros cuestionables o inútiles (Bellido a la cabeza), que no pasaron por el mínimo filtro requerido o la hoja de vida de algunos, ligados a movimientos subversivos, dejan  mucho que desear.  El gabinete está compuesto, salvo excepciones, por personas que no pasan el mínimo control de calidad ni cuentan con la experiencia para ocupar dichos cargos. Su único “mérito” es el peligroso vínculo con Cerrón. A ello se suma una terrible crisis sanitaria con la amenaza de la llegada de una tercera ola. Esta nos sorprendería con falta de vacunas.

Perú Libre se equivoca y, con él, su inefable Secretario General. Lo que sí habrá, en cantidades industriales, son cientos de miles ciudadanos que exigen resultados o repudian a esta gavilla. Parte de la población que apoyó a Castillo en el balotaje se siente muy decepcionada hoy. Las multitudes en defensa de sus propuestas solo habitan en las imaginaciones calenturientas. En estos momentos, la oposición cosecha adhesiones y buena parte de ella proviene de la izquierda democrática, que no defenderá cambios que retrasen el libre desarrollo y la salvaguarda de derechos.  El partido de gobierno debe reconocer que no existe una mayoría calificada para gobernar el país. Tranquilamente trazarán el camino a la catástrofe, mientras tanto, el Congreso de la República también sufre fragmentaciones. Varios congresistas de la bancada de Renovación Popular han renunciado a la misma. Todos quieren comerse el pastel entero y aún más, aparecer como la cereza.

Si los dirigentes de Perú Libre no toman conciencia de lo que les espera, Waldemar Cerrón y sus amigos terminarán saliendo de una hipnosis que solo demostrará que nunca tuvieron la carne suficiente para mantenerse vivos. Se transformarán, como por arte de magia, en cadáveres políticos. Las izquierdas latinoamericanas tienden a endiosar el marxismo leninismo, un modelo colapsado con estrépito en países que lo practican. Mariátegui escribe los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana cuando tal doctrina emergía como método válido de conocimiento en las diferentes dimensiones humanas. Hoy se lee a Marx con otras claves, no revisionistas -como las llaman los ortodoxos-, sino más abiertas y acordes con los tiempos que corren. El mismo filósofo, antes de morir, le dijo a su entrañable amigo Friedrich Engels que nunca había podido desprenderse de Hegel y su visión determinista de la historia.  Después de Hegel, resulta impresionante, doloroso y contradictorio haber asistido a un escenario como Auschwitz en la Segunda Guerra Mundial. La historia no está determinada: somos los hombres y mujeres quienes la hacemos en compañía de la tendencia hacia el mal y la autodestrucción.

Sería oportuno repensar una izquierda moderna ya alejada de plantillas caducas.  Desafortunadamente, estamos rodeados de “comunistas de folletín” que poco o nada conocen de marxismo.  Nuestro país posee una idiosincrasia: urge transitar por caminos que nos lleven a la solución de los grandes problemas sin aplicar moldes antediluvianos. Si nos inspiramos en uno u otro filósofo, aquello debe conducir e iluminar al Perú por  sendas originales. Hoy por hoy, la aplicación de una propuesta radical traería solo hambre y miseria bien distribuidas. No olvidemos que, muy aparte de los bloqueos económicos de Estados Unidos a ciertos países, la causa de los fracasos es la inoperancia y la miopía nacidas en nuestros lares.

Esperemos que la hipnosis del señor Valdemar nos sirva como reflexión coyuntural ante los momentos críticos. Y en especial, que Waldemar no despierte de un largo sueño para solo verse convertido en una momia o un ser de pesadilla arrancado de la serie Nación Z. ¡Qué espectáculo!

Miryam Patricia Falla Guirao
Licenciada en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Doctora en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Exbecaria de Investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de la República Argentina en el área de Ética y Bioética. Docente Universitaria en pre y post-grado. Conferencista en universidades, colegios profesionales e instituciones jurídicas y de salud.

1 comment on “El extraño caso del señor Waldemar

  1. martin belaunde moreyra

    Su artículo es lógico pero me pregunto, ¿votó ud por Castillo? Si lo hizo, su crítica resulta tardía.

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