Martín Belaunde Opinión

Sueño o pesadilla de una noche de agosto

Escribo estas líneas, un viernes 20 de agosto, a escasos seis  días de la presentación ante el Congreso que deberá realizar el Presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido, sobre la “política general del gobierno y las principales medidas que requiere su gestión” conforme al artículo 130 de la Constitución. No creo que en los últimos 50 años se haya presentado un gabinete con las críticas suscitadas por el que preside el señor Bellido, no solo por él, sino por muchos de sus integrantes, a quienes no solo se les considera faltos de la mínima preparación e igualmente vinculados con Sendero Luminoso, sino en un caso por lo menos, de estar legalmente prohibido de asumir una cartera ministerial al ser parte del Ministerio Público. Me refiero al señor Juan Carrasco,  ministro del Interior. El nombramiento del ex canciller de Toledo, el embajador Oscar Maurtua,  en sustitución de Héctor Béjar, quizás pretenda darle un sentido de continuidad a Torre Tagle, en un gobierno cuyas características son totalmente distintas. ¿Sueño o pesadilla?

La oposición en el Congreso que reúne nominalmente alrededor de 81 votos, se encuentra en la disyuntiva, luego de escuchada la exposición del señor Bellido, de otorgarle la confianza o de censurarlo, para lo cual se requiere como  mínimo 66 votos. Sin embargo, circulan noticias de que una bancada ha decidido votar en blanco, en otras palabras, abstenerse de aprobar o censurar al gabinete Bellido.

Esa determinación puede no tener importancia en la medida que  se reúna el mínimo de 66 votos para otorgar o denegar la confianza, pero si no se alcanza esa votación en uno o u otro sentido, el Congreso habría optado por no decidir. Esa situación en mi opinión genera un absurdo que solo podría ser remediado mediante sucesivas votaciones hasta alcanzar un resultado negativo o positivo. El Perú no puede quedarse sin gobierno y los actos del presidente de la República requieren de la refrendación ministerial. Entonces, el Congreso está en la obligación imperativa de decidir por una u otra alternativa, otorgar  la confianza al gabinete Bellido o rechazarla.

Si el Congreso otorga la confianza, el gobierno del presidente Castillo y su gabinete Bellido en alguna forma se habría consolidado. Si rechaza la confianza, el Congreso habría utilizado su primera bala de plata. El gabinete censurado renunciaría y el presidente Castillo tendría que nombrar a otro gabinete de características similares o peores al de Bellido en cuanto a la calidad personal, política y moral de sus integrantes. Si el Congreso decide censurar al nuevo gabinete, estaría utilizando su segunda bala de plata. Entonces, el presidente Castillo conforme al artículo 134 podría disolverlo y convocar a elecciones para un nuevo Congreso. Esas elecciones deberían realizarse “dentro de los cuatro meses de la fecha de disolución sin que pueda alterarse el sistema electoral preexistente”. En otras palabras, esas elecciones  se realizarían con el actual RENIEC, ONPE y JNE, muy cuestionados por su actuación en la segunda vuelta, particularmente los dos últimos.

Entonces, ¿qué hacer? Hay varias posibilidades. Una de ellas es otorgar la confianza y mientras tanto realizar algunos cambios indispensables en la legislación electoral para que el JNE actúe con sus cinco miembros y no cuatro como ocurrió en las elecciones pasadas, con el doble voto del Presidente del JNE en el sentido de favorecer al actual Presidente Castillo. Otra posibilidad sería censurar uno o a uno a los ministros que por su actuación o antecedentes, merezcan ser censurados individualmente, lo cual no conlleva la censura del gabinete. Eso podría obligar al gobierno a escoger mejores personas y actuar en el sentido de optimizar su administración. Por ejemplo, ocuparse de las vacunas frente a la tercera ola, tema en el que el gobierno de Castillo hasta ahora no actúa eficazmente.

Finalmente, si la oposición reúne 87 votos, podría declarar la vacancia de la presidencia de la República por incapacidad moral permanente, en el supuesto que el señor Castillo dé muestras inequívocas de estar actuando en una forma contraria a la Constitución y a las leyes, o continúe nombrando ministros a personas con antecedentes delictivos y que, en múltiples formas, amenace o viole los derechos fundamentales de las personas.

¿Quién decide esa situación? Solo los 87 o más congresistas que voten en ese sentido de acuerdo a su recta conciencia, en vista del inminente peligro en el cual se encuentre el Perú por un mandatario que da señales permanentes de despreciar a la opinión pública. ¿Qué pasaría en ese caso? La Presidenta del Congreso asumiría el mandato con el objeto específico de convocar y realizar elecciones presidenciales en los 6 a 9 meses siguientes para entregar el poder a la persona elegida por el pueblo peruano. He ahí el sueño o pesadilla de agosto conforme se mire la situación.

Martín Belaunde Moreyra
Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos.  Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.

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