Edward Chávez Opinión

La cuarta ola: infraestructura nacional

El día 28 de julio del presente ocurrió un fenómeno natural el cual pasó completamente desapercibido en nuestro país y en gran parte del mundo. Me refiero al terremoto de Alaska, el cual tuvo una magnitud de 8.2 grados y dos fuertes réplicas de 6.2 y 5.6, y si pasó desapercibido, seguramente es porque no hubo pérdidas humanas, pero sí ocasionó graves daños en infraestructura vial y en las viviendas, y casi de milagro, no tuvieron un Tsunami. Asimismo, el pasado 14 de agosto ocurrió otro terremoto, esta vez en Haití con una magnitud de 7.2, el cual cobró más de 2000 vidas y 30,000 damnificados.

Alaska, al igual que el Perú y parte de El Caribe, tienen características muy similares en cuanto a su actividad sísmica y volcánica, puesto que nos encontramos en el cinturón de fuego del Pacífico. Tenemos la misma naturaleza de sismos a través de placas que subducen; en nuestro caso, la placa de Nazca con la placa sudamericana.

En el caso del terremoto de Alaska, se tuvo una duración de 2 minutos y es por la cantidad de energía que tiene que ser liberada, y la duración del sismo es tremenda y fundamental por la cantidad de daños que ocasiona. La profundidad fue muy parecida a las que tenemos en el Perú con 47 kilómetros y los daños fueron inmensos.

Foto: Daño estructural en carretera de Perryville, Alaska.

En la imagen anterior, vemos un pavimento que no tiene carga y está prácticamente sobre plano donde la tierra ha cedido tremendamente. Ahora, imaginémonos en el caso del Perú con un terremoto de 8.8 a 9 grados que es infinitamente superior al de Alaska. Hace poco hemos tenido terremotos de grado 6 que son 12 mil veces menores que un grado 8.8 que es para el cual se realizan simulacros. Y si tenemos un terremoto 8.2 como el de Alaska imaginemos lo que sucedería en zonas como la Costa Verde. Fíjense nuevamente lo sucedido en Alaska, que en zonas donde no hay mayor peso, sin estar ubicadas en un farallón, el terreno ha cedido. Lo que ocurriría en nuestros acantilados limeños sería tremendo.

Para graficar un poco la idea, las placas continental y oceánica, por acción de subducción, ha venido una comprimiendo a la otra a manera de un resorte, el cual a veces no se desplaza porque hay asperezas que la detienen, pero en ese proceso se va deformando y por ende acumulando energía ya que la deformación va a tratar de regresar a su forma original en cualquier momento, lo cual libera energía y hace temblar la tierra, pero este fenómeno ya ha llegado a su punto máximo.

Frente a la costa peruana hay una zona de 400km de longitud por 200km de ancho, que tiene una energía acumulada de más de 270 años; por lo que debemos esperar un sismo de más de 8 grados.

Es preciso aclarar lo siguiente, el imaginario colectivo propaga la versión de que los últimos sismos menores ocurridos de 3 a 4 grados van liberando la energía acumulada y, por lo tanto, esto evitará un terremoto de grandes proporciones. Esa afirmación es completamente un error. Los eventos de magnitudes pequeñas, menores a 6 grados, no ayudan en nada a liberar la energía que acumulan los movimientos sísmicos grandes.

De acuerdo a la información del Instituto Geofísico del Perú (IGP), el terremoto de Pisco (2007), solo liberó el 20% de esa energía acumulada. Si seguimos la regla, se necesitarían, por lo menos, unos cinco eventos de grado 8 para liberar toda esa energía. Por ende, solo los terremotos grandes liberan a los terremotos grandes.

Entonces, es necesario tomar acción. Nos quedamos muchas veces en los temas de predicción, aunque ahora ya no se puede hablar de predicciones porque esto ahora se mide y es una realidad. Ya el mismo IGP ha anunciado que esto sería grande y muy pronto.

Hay tres aspectos fundamentales en los que debemos trabajar:

  1. Enseñarle a la gente a salvar la vida.

Esto es lo fundamental y no se va incidir masivamente solo con gráficas o simulacros. Además, con toda sinceridad lo digo, los simulacros no ayudan casi en nada, porque en un simulacro el suelo no se mueve y no hay el elemento del pánico. A la gente hay que ir a verla en su realidad, en el medio en el cual viven y hacerles entender que, si su vivienda está construida en un suelo malo con poca resistencia, pues su casita va a colapsar y la única manera de salvar su vida es el exterior. Felizmente, la mayoría de esas edificaciones son de un piso y el riesgo es menor.

Ahora, si se logra apoyar al IGP para que se pueda instalar lo antes posible el Sistema de Alerta Sísmica se tendrá 106 sensores en la zona costera y esto permitirá avisar a la población segundos antes de un sismo.

Esos 15 segundos de conocimiento previo, sumado a los 10 o 12 segundos que demora el sismo en manifestarse en su máxima fuerza, nos da unos 25 segundos y ahí sí puedes salvar la vida. Pero, hay que ir a visitar a la gente, así como se le visita cuando hay un censo, casa por casa y explicarle cuál es su realidad y que no deben esperar a que el sismo sea grande para recién actuar, sino que así sea grande o pequeño, cuáles son las pautas a seguir para ponerse a buen recaudo.

En esta labor educativa deben estar involucradas las empresas e instituciones especializadas en el tema como el mismo IGP o el Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (CISMID) que es de fama internacional, para que preparen a los estudiantes de ingeniería civil de último año para que sean ellos los que visiten a las personas casa por casa y les detallen su realidad. Eso no cuesta nada, no es un esfuerzo muy grande y estoy seguro que va a salvar muchísimas vidas.

Si no hacemos nada, se estima que tendríamos el doble de las víctimas por el covid-19 en tan solo 2 minutos. Estamos hablando probablemente de 400 mil personas y 2 millones de heridos que no vamos a tener dónde atenderlos.

  • Programa de acción inmediato para el reforzamiento estructural de los servicios básicos.

Esto para que no tengamos una desgracia también desde el punto de vista operativo de la ciudad, comenzando por los hospitales.

Tenemos el último simulacro realizado por INDECI (2019); el cual revela que el 50% de los hospitales del Perú, que de por sí ya es una infraestructura muy debilitada -y lo hemos visto con el COVID-19-, quedarían completamente fuera de servicio. Y por supuesto, mucha gente iba a fallecer en los propios hospitales porque no se van a poder mover. Entonces hay que proceder con un programa intensivo de reforzamiento de hospitales.

Los servicios de agua: no podemos vivir sin el elemento líquido. El último simulacro pre pandemia dijo que el 50% de la producción de agua en el Perú, en la planta de La Atarjea, iba a salir fuera del servicio. También se dice que podríamos acudir a los pozos, pero ya se ha visto, como en Alaska, que se ha movido la tierra de tal manera que en nuestra realidad muchos de esos pozos quedarían también sin funcionar. Las redes, energía, industrias básicas, industria alimentaria, carreteras, puentes, sistemas de transporte, etc. Todo esto tiene que ser encargado en este momento para poderlo reforzar de manera que puedan seguir prestando servicios básicos a la ciudad y que esta pueda seguir operando.

Y esto debe ser responsabilidad de todos los que operan estos servicios, tanto públicos como privados. La ciudad tiene que funcionar y eso es lo que dice nuestro Reglamento Nacional de Edificaciones (RNE) cuando los califica como estructuras esenciales que no deben dejar de funcionar aún cuando el sismo sea de la magnitud que sea.

Los colegios, donde van a haber muchos niños, mucha población expuesta y en esta emergencia sanitaria, donde no hemos tenido clases presenciales, bien podrían haberse realizado trabajos de reforzamiento.

Entonces, en todos estos servicios básicos de la población, hay que actuar ya.

  • Atender los lugares que pueden originar grandes pérdidas de vidas humanas.

Y a la vez, estos lugares pueden ser una salvación para la ciudad, los cuales están predeterminados. Pongo como ejemplo nuevamente la que es fundamentalmente la defensa principal de la ciudad de Lima y el Callao: la Costa Verde.

Nosotros acabamos de ver como en la ciudad de Miami (EE.UU.), la cantidad de víctimas que se ha generado, no por un sismo, sino simplemente por la caída y la deficiencia de un edificio donde han muerto más de 150 personas. Y así como en Alaska, donde ha habido un gran desplazamiento del suelo, igual lo vamos a tener en la Costa Verde, donde no tenemos un edificio sino de 300 a 400 edificios encima a lo largo de los 23km de acantilado. Entonces, tenemos que salvar a esa gente, tenemos que salvar esas propiedades. Y para eso ya hay un proyecto de reforzamiento de la Costa Verde que brindará protección ante la ocurrencia de un Tsunami con olas de 12 a 15 metros de masa de agua que se desplaza contra el acantilado y que definitivamente lo va a lesionar. Ese proyecto consiste en un muro reforzado que va a proteger todo el acantilado.

Ese acantilado no es un problema para Lima sino una bendición, porque si no existiera, toda la masa de agua entraría 3 o 4km y destruiría todo lo que hay en esa franja.

Entonces, en todas estas acciones no necesitamos de gran ciencia, son temas de ingeniería, los ingenieros estamos capacitados para eso. Los sismólogos que son la parte científica ya nos han dicho de los resortes, de la energía acumulada, la cantidad que se va a liberar, etc. Eso ya lo sabemos, ahora qué hacemos para que ese fenómeno natural no se convierta en una tragedia. Tenemos que, no simplemente decir las cosas, sino también tomar acciones.

Finalmente, es propicio recalcar que los ingenieros peruanos estamos formados para esto, todo lo dicho es parte de nuestro expertise, parte del currículo de nuestras universidades y que se enseña bastante bien. El Gobierno Central, conjuntamente con todas las instituciones especializadas, deben impulsar de manera urgente el programa de reforzamiento estructural de nuestros servicios básicos y, con el compromiso de toda la ciudadanía y los ingenieros peruanos que estamos capacitados para esta tarea, podremos salvar miles de vidas evitando la llegada de “La Cuarta Ola”.

Edward Chávez Aparicio.
«Ingeniero Civil USMP».

2 comments on “La cuarta ola: infraestructura nacional

  1. Chávez miñano

    Muy claro como el agua, gracias

  2. Interesantes datos y sobre todo reflexivo.

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