Fernando Cillóniz Opinión

Ciudadanía – Estado – Bienestar – Justicia

En Ica, en el 2018, controlamos la epidemia de Dengue. Habiendo tenido 3 casos en el 2015, 320 en el 2016 y 4,300 en el 2017; y esperando lo peor en el 2018, tal como vaticinaron connotados epidemiólogos del ministerio de Salud, ese año sólo tuvimos 127 casos, la mayoría eran personas que trajeron la enfermedad de otras regiones. ¿Qué pasó? ¿Qué permitió controlar una epidemia que – de no haber sido por la decisiva intervención de la ciudadanía – habría afectado a decenas de miles de personas?

Por otro lado, durante el período 2015/2018, se acabaron las colas en los hospitales de la región. Antes la gente tenía que pernoctar en las calles y hacer colas interminables. Incluso, tenían que comprar medicamentos por su cuenta y pagar por lo bajo a médicos corruptos para ser atendidos. ¿Qué pasó? ¿Cómo así – de buenas a primeras – desapareció el maltrato y la crueldad en salud?

Los tramitadores de licencias de conducir desaparecieron de los alrededores de la Dirección Regional de Transportes de Ica. ¿Qué pasó? Aparte del liderazgo y orden impuesto por la directora de Transportes de entonces, Rossana Vera, ¿qué rol jugó la ciudadanía para que la mafia de transportes desaparezca?

En Ica, el Coro SINFÓNICA fue un éxito total. Cerca de 2,000 niños cantaban y encantaban a todos los que asistían a sus conciertos. Ya sea en auditorios cerrados o al aire libre, la música coral volaba por los aires y se posaba suavemente en las almas del público. ¿Qué pasó? ¿Qué función cumplieron los padres de familia en la educación artística de sus hijos? 

Nuestros proyectos de Siembra y Cosecha de Agua, en hermandad con Huancavelica y Ayacucho, fueron también un éxito total. Los viveros de pinitos, los reservorios que cosechan el agua de lluvias en lo alto de la cordillera, las tilapias, los bosques cuyos follajes se distinguen desde lejos… ¡todo fue una maravilla! ¿Qué pasó? ¿Cómo intervinieron las comunidades campesinas en la realización de esa obra de arte majestuosa?

A lo que quiero llegar es que muchas obras y proyectos del Gobierno Regional de Ica tuvieron éxito gracias a la activa participación de la ciudadanía. Como que, sin el aporte de la gente, nuestra gestión de gobierno habría fracasado.

En el caso del Dengue, la campaña “Juntos Goleamos al Zancudo” no pudo ser mejor. La población escolar – más de 200 mil estudiantes – fueron instruidos en tareas tan sencillas como tapar los recipientes de agua de sus viviendas. Los deudos que asistían a los cementerios fueron instruidos para cambiar el agua de los floreros por arena mojada.

En salud, después de sancionar a unos – pocos – médicos y servidores corruptos que maltrataban a los pacientes a más no poder, todo cambió en los hospitales de Ica. La atención hospitalaria mejoró notablemente, tanto en calidad como en calidez. Desaparecieron las colas, a pesar de que cuadruplicamos las atenciones. Los pacientes y sus familiares fueron más puntuales en sus citas médicas y – con todo derecho – empezaron a exigir mejores servicios.

Los conductores de vehículos que requerían licencias de conducir también entraron por el aro de la lucha anticorrupción. ¡Nada de coimas! ¡Nada de licencias sin exámenes de reglas de tránsito y de manejo! Excelente.

Los padres – y familiares – de los niños del Coro SINFÓNICA tuvieron tanto mérito como los maestros de música. Si no fuera por ellos, el coro habría fracasado. Estuvieron al lado de los niños en todo momento… en la escuela, en los conciertos, en los viajes. ¡Maravilloso!

Los campesinos de la Sierra – huancavelicanos y ayacuchanos – hicieron suyos nuestros proyectos de Siembra y Cosecha de Agua. El director regional de Agricultura de Ica – Ing. Néstor Mendoza – dio la pauta, pero todo el trabajo lo hicieron los campesinos. Sin ellos, jamás habríamos logrado construir tantos reservorios y – menos – plantado tantos bosques de pinos en la cordillera.

Siempre se habla de buenas o malas gestiones públicas; sin embargo, de lo que no se habla – o en todo caso, se habla poco – es del rol de la ciudadanía en el éxito (o fracaso) de la gestión pública. 

A ese respecto y dada la experiencia que me tocó vivir como Gobernador Regional de Ica durante el período 2015/2018, invoco a más ciudadanos peruanos exigir – con mucho mayor firmeza – integridad y eficiencia a los funcionarios y servidores del Estado. No sólo a presidentes, ministros, gobernadores regionales o alcaldes, lo cual está muy bien, sino a funcionarios y servidores de mando medio, y sobre todo a los que están más en contacto con la ciudadanía: médicos, maestros, policías, jueces, inspectores, etc.

CONCLUSIÓN:

El rol de la ciudadanía es clave para el éxito de la gestión pública. Tanto para colaborar con el Estado para que las cosas se hagan bien, como para fiscalizar al Estado y combatir la corrupción.

Y cuando las cosas salen bien, el mérito se reparte así: 99% ciudadanía, 1% gestión pública. ¡Es la hora de la ciudadanía!

Fernando Cillóniz. 
Culminó sus estudios de Ingeniería Económica en la Universidad Nacional de Ingeniería (Perú). Estudió un MBA en Escuela de negocios Wharton de la Universidad de Pennsylvania. Ha sido director del Banco Internacional y miembro del Consejo Consultivo del Diario El Comercio. Fue ex regidor de Ica.

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