Opinión Tomás Marky

Perspectivas: resiliencia

En términos psicológicos, entendemos la resiliencia como la capacidad que tiene una persona para la superación de situaciones o circunstancias traumáticas, como puede ser la pérdida de los padres o de un hijo o un accidente de graves consecuencias; en suma, es la capacidad que tenemos los seres humanos para afrontar situaciones que nos son adversas.

Frente a la reciente elección de un gobierno de extrema izquierda y muy ideologizado que pretende cambiar nuestra actual Constitución, probablemente para introducir el régimen económico que esta sustenta, así como la perpetuación en el ejercicio del poder, los peruanos debemos recurrir a esta formidable capacidad porque, según las más serias encuestas, la mayoría de los que creemos en la democracia, aquella que está acompañada por la libertad y que no viene a ser sino el ejercicio ciudadano de elegir a nuestros representantes  que son los llamados a tomar decisiones políticas sujetas a un Estado de Derecho acotadas por una Constitución que regula la protección de los derechos y las libertades individuales y colectivas cuyas principales características son la tolerancia y el pluralismo político.

Desde luego, dentro de los derechos protegidos están el debido proceso, la intimidad, la propiedad privada, la igualdad ante la ley y las libertades de expresión, de asociación y de culto.

Entre las variadas definiciones de la democracia podemos decir que esta es una forma de organización política en la que cada individuo establece junto con los demás, las normas por las que están dispuestos a regirse.

Los peruanos ya lo hicimos en 1,993 a través de un Congreso Constituyente Democrático vía el cual, democráticamente, se redactó la Ley de Leyes, nuestra Constitución número doce que fue promulgada el 29 de diciembre de 1,993.

Esta Constitución sostiene un régimen económico basado en una economía social de mercado que no es sino la esencia de la iniciativa privada libre, estableciendo además que el Estado orienta el desarrollo del país y actúa principalmente en las áreas de promoción de empleo, salud, educación, seguridad, servicios públicos e infraestructura.

No resulta razonable, entonces, cambiar una Constitución que nos ha permitido disfrutar de estabilidad económica, crecer a un ritmo apreciable, tener una macroeconomía envidiable, tener hasta hace poco tiempo reservas internacionales de US $ 80,000 millones de dólares que últimamente han decrecido a más o menos US $ 70,000 millones debido  a que el Banco Central de Reserva ha vendido dólares para evitar la excesiva subida de esta moneda debido a la incertidumbre política, social y económica que estamos viviendo a causa de tener un gobierno sin rumbo y sin metas definidas.

Este gobierno, con muchos de sus integrantes ligados al extremismo filosenderista que dice defender a los más pobres, paradójicamente les está causando más pobreza y mayores sufrimientos debido a que un dólar en alza trae como consecuencia inevitable la subida de los precios de los alimentos, de las medicinas y de los combustibles que tienen un efecto multiplicador en el alza de los precios en todos los rubros de nuestra vida cotidiana.

Desde luego, nos falta mucho camino por recorrer para lograr un mayor crecimiento económico y con este alcanzar el desarrollo que todos anhelamos.

Pretender cambiar el régimen económico actual a efectos que el Estado tenga un rol empresarial resultaría nefasto para el país debido a la enorme corrupción que se generaría.

Como bien señala el Dr. Oscar Sumar en su artículo Modelo Económico y Constitución (Gestión), «cada cierto tiempo sea de forma real o inventada para meter miedo- regresa la campaña para modificar el régimen económico de la Constitución- el régimen económico, en términos simples, consiste en las normas o principios que definen el rol del Estado en materia económica y su relación con la actividad empresarial».

Lo lamentable es que este gobierno, donde se han aupado no solo los extremistas de izquierda filosenderista sino, según vemos en sus extravíos, los más incompetentes para la salud política, económica y social de nuestro país, se haya fijado como una de sus metas deletéreas, el cambio total de una Constitución que, si bien debe actualizarse, es fundamental hacerlo dentro de los cauces que la propia Ley de Leyes especifica.

La resiliencia nos ayudará, democráticamente, a enfrentar los despropósitos de este gobierno ideológicamente saturado de una doctrina que, en términos económicos y sociales, nunca ha tenido éxito en ningún país del mundo.

El paradigma emblemático de este fracaso es la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), cuya inepta burocracia sumada a la falta de libertad y a la represión ideológica sepultó a esta enorme nación que llegó a ocupar una sexta parte del mundo.

El fracaso de su economía fue su talón de Aquiles y culminó con la independencia de las quince Repúblicas de la Unión Soviética, fenómeno que se llevó a cabo entre el 11 de marzo de 1,990 y el 25 de diciembre de 1,991 vía la firma del Tratado de Belavesha que fue nada menos que un acuerdo internacional que se firmó el 08 de diciembre de 1,991.

Con la firma de este Tratado se declaró la disolución oficial de la URSS y ello significó también el fin de la Guerra Fría.

En suma, la URSS que era, hasta antes de este Tratado, una superpotencia socialista, colapsó económica y territorialmente. Hoy el PBI de Rusia, al año 2019, es de 1.7 billones de dólares, muy lejos del PBI de Estados Unidos que, al mismo año, fue de 21.43 billones de dólares, siendo de lejos la primera superpotencia capitalista en el mundo; el PBI de la China comunista en el mismo año, fue de 14.34 billones de dólares, con una población en el mismo año de 1,398 millones mientras que la de Estados Unidos fue de 328.2 millones, alrededor de 4.26 veces menor.

La China comunista lleva más de 30 años de crecimiento económico y los especialistas afirman que éste se basa en cuatro factores:

-Una enorme dotación de trabajo con salarios bajos,    

   aunque están creciendo.

-Una extraordinaria tasa de ahorros y de inversión.

-El impulso de sus exportaciones; y

-Afluencia de capital foráneo (inversión extranjera directa)

Sin embargo, si la China hubiera seguido con la economía comunista cerrada de Mao Tse Tung, probablemente no hubiera alcanzado el mismo crecimiento que tiene hoy en día.

El factor clave para el crecimiento y luego del desarrollo de la China comunista se debe a las políticas que, a la muerte de Mao, adoptó el nuevo secretario del partido a finales de 1,978, su nombre fue Den Xiaoping quien puso en marcha dos grandes reformas para lograr el aumento de la productividad, estas fueron:

– La extensión de las parcelas PRIVADAS; y

– El trabajo de las tierras.

Lo que trató de hacer Deng Xiaoping a la muerte de Mao fue CORREGIR los errores de la revolución cultural y lo logró, sacando de la pobreza a 740 millones de chinos.

Deng tenía la idea de un «socialismo de características chinas» para lo cual rompió con las políticas que dirigían la economía de la China comunista de Mao y dio un enorme impulso a este país con las dos reformas antes señaladas las mismas que se centraron en:

– La agricultura (extensión de parcelas privadas)

– La liberalización del sector privado.

– La apertura de China al comercio exterior.

En la práctica, China dejó de ser comunista y, lo más importante, dejó de SER UN PAÍS POBRE.

En nuestra región existe claramente un ejemplo de lo que es un país comunista, nos referimos a Cuba donde la falta de libertad es verdaderamente agobiante y donde se controla y limita hasta el acceso a la internet.

Nadie fuga de un paraíso, en cambio a través de 60 años de comunismo, centenares de miles de cubanos abandonaron su país, en búsqueda, sobre todo, de libertad.

En la actualidad la crisis económica de Cuba es tan profunda que se han activado muy serias demandas de cambio.

Sin duda, la pandemia del covid19 ha contribuido al agravamiento de la situación económica de la isla; sin embargo, Cuba ha enfrentado más serios problemas económicos antes de la pandemia, quizá el más serio fue el colapso de la URSS luego del cual Cuba dejó de percibir el apoyo económico de los soviéticos por lo que los cubanos tuvieron que enfrentar una seria escasez de alimentos y de combustibles.

Actualmente Cuba ha logrado una suerte de cabecera de puente en el subcontinente sudamericano y se ha enquistado en la Venezuela chavista promotora del llamado socialismo del siglo XXI a efectos de lograr un gran apoyo de petróleo; sin embargo, es de todos conocido la situación que atraviesa Venezuela, un país riquísimo, hoy empobrecido por el socialismo del siglo XXI de Chávez y lastrado por la inepta gestión de Maduro.

En síntesis, con estos ejemplos paradigmáticos de los graves atrasos a los que lleva el comunismo en los países que lo han adoptado, resulta muy preocupante lo que ha ocurrido en nuestro país con la reciente elección de un gobierno comunista que expresa su pobreza intelectual en la conformación de un gabinete donde a excepción de unos pocos, lo que sobresale es la ineptitud y la ausencia de un norte que guíe los destinos del país.

En este sentido, la RESILIENCIA nos ayudará a luchar contra quienes pretenden replicar a nivel país lo que ya hicieron en la región Junín.

Recordemos, para articular mejor nuestra lucha democrática, un verso

del poeta argentino Pedro Bonifacio Palacios (1854-1917):

 No te des por vencido, ni aun vencido,

           no te sientas esclavo, ni aun esclavo;

           trémulo de pavor, piénsate bravo,

           y acomete feroz, ya mal herido.

           Ten el tesón de un clavo enmohecido

           que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;

           no la cobarde estupidez del pavo

           que amaina su plumaje al primer ruido.

           Procede como Dios que nunca llora;

           o como Lucifer que nunca reza;

           o como el robledal, cuya grandeza

           necesita del agua, más no la implora…

           Que muerda y vocifere vengadora,

           ya rodando en el polvo, tu cabeza.

Tomás Teobaldo Marky Montero.
Estudió en la Escuela Militar de Chorrillos, egresando el 01 de Enero de 1965. Pertenece al arma de infantería y es General de división en situación de retiro. Es graduado de la Escuela Superior de Guerra del Ejército y del Centro de Altos Estudios Militares. Fue Jefe Político Militar de Ayacucho, Comandante General de la Tercera y Cuarta Regiones Militares; Inspector General del Ejército y, Jefe del Estado Mayor General del Ejército.

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