Miryam Patricia Falla Guirao Opinión

El complejo de Judas

¿Qué podemos decir del estilo del premier Bellido y su relación con el presidente Castillo? Pareciera que el primero le hace la guerra interna al segundo.  Una de sus exigencias es alejar del cargo al canciller Maúrtua: Craso error. Maúrtua es un diplomático de carrera con experiencia en esa cartera y sabe muy bien  qué significan las relaciones internacionales.  Ahí salió Cerrón, cual alma que lleva el diablo, a vociferar que este nombramiento no correspondía al espíritu de Perú Libre. Y eso, ¿qué importancia tiene frente a un hombre que conoce su trabajo?

También Bellido arremete contra Pedro Francke y lanza sus dardos a Aníbal Torres del MINJUS.  De lo que se trata, al parecer,  es de una torpe conspiración para ir colocando a su gente. Es decir, a una sarta de parásitos e incompetentes -cuando no prontuariados-,  a los que se les paga  la “lealtad”.  Desautorizar al Presidente de la República es gravísimo y crea anarquía.  Lo que ansía Bellido es congraciarse con Vladimir Cerrón, quien ya afronta serios problemas con el Ministerio Público.  Ha hecho uso de las redes sociales para actuar como “mono con metralleta”. Luego, haciéndose el inocente, dice “que lo quieren predisponer contra Castillo” cuando el que se está predisponiéndo es él y solo él.  Su proceder felón es repudiable.  No es tarea del Premier criticar al Presidente y  a sus ministros, sino trabajar con ellos en favor del país,

La verdad sea dicha: no le importa nada;  solo es experto en crear ecos de disonancia en Twitter.  ¿Cuándo veremos a un Bellido coherente, ratificando cada uno de los aciertos de Castillo?  Nunca. La ciudadanía clama por un cambio: que el Presidente se ajuste la correa y le retire la investidura.  Pero Castillo no lo hace. Con las justas sostuvo que “estaría evaluando un cambio en el gabinete”.

Bellido es cerronista, solapado simpatizante de Sendero Luminoso y de la inefable Edith Lagos.  No es un tipo de confianza. Ese pueblo, al que  apela con retórica añeja -salvo una corte de ayayeros que lo protege y empuja o insulta a reporteros y reporteras-, le exige la renuncia. 

Hace poco salió a la luz un chat interno de Perú Libre, en el cual escupía pestes hasta de Dina Boluarte, cuestión que, por supuesto, no gustó nada a la Vice-Presidenta de la República.  Bellido debe irse porque tiene aires de traidor.  Que lo agradezca: vivimos en un Estado de Derecho… Y no solo debe irse él,  sino también el impresentable Titular de Trabajo, Iver Maraví, de oscuros antecedentes criminales.

En otro contexto, el señor Vargas Llosa dice tantas sandeces como “Judas” Bellido.  Esta vez, afirmó, con la soberbia de siempre, que Castillo posee criterio estrecho “por tratarse de un simple profesor de primaria”. ¿Qué le pasa a nuestro Nobel?  Con estas palabras de horror, también está ofendiendo a todos los profesores de primaria del Perú, tanto de escuelas públicas como privadas. ¿O no sabe el Marqués que, en un país como Alemania, los profesores de este grado son los mejor pagados, porque ahí está la base del futuro?  ¿Ha leído sobre Finlandia? 

Incluso llegó a sugerir, en una reciente entrevista, que el “Mundo de las Letras” se divide en “verdaderos escritores” y en “los otros”. ¿Quiénes son los últimos? ¿Los que no lo aplaudieron, cual Corte de los Milagros, cuando apoyó a Fujimori?  Es posible que “los otros” o “los falsos” sean mejores que “los firmes”. Vargas Llosa ya se ganó un nombre y así escriba novelas rosa, siempre asegurará las ventas de sus casas editoriales. ¿Con ese pensamiento “único” pretendió alguna vez ser Presidente de la República?  Ser maestro de escuela rural no es tarea fácil.  Hay que ser valiente para internarse en los meandros del Perú profundo y edificar una patria en condiciones adversas. Sin locales óptimos, sin internet…sin las herramientas que el mundo moderno ofrece hoy para una educación de calidad. 

Lo mínimo que debería hacer el Nobel -al que no se niega un gran talento e influencia en la literatura del planeta-, es cerrar la boca y no ir disparando a diestra y siniestra contra todo lo que no calza con su ideario. Y que sustente mejor tan enigmáticas como delirantes posiciones sobre “buenos” y “malos”.

Ahora, asistimos a la ratificación de Julio Velarde como Presidente del Banco Central de Reserva de Perú.  Esperemos que esta acertada decisión de Castillo no sea bombardeada por Bellido ni por el propio Cerrón, expertos en ese arte. Y en el de dispararse a los pies.

Este es un momento muy delicado y sensible en nuestra historia: el Año del Bicentenario.  Necesitamos unión y no pendencias.  ¿Qué le pasa a Bellido?  Los chats puestos al descubierto por periodistas de EPICENTRO TV revelaron su terrible Complejo de Judas.   No necesitamos a un criticón, sino a un verdadero crítico, si es que hay algo contundente que decir con respecto al manejo del país por parte del Ejecutivo.

Nos confunde todo el tiempo: ¿existe una guerra interna en Perú Libre o son simples majaderías de un sujeto que busca llamar la atención y ganarse a pulso el despido? Y, cómo no, sobre la llamada “Segunda Reforma Agraria” se expresó en tono violentista y amenazador. Y es solo un necesario conjunto de medidas para favorecer a los pequeños y medianos agricultores. Nada más. Hasta los fujimoristas recibieron con ánimo positivo el anuncio de Castillo.

Si en verdad descubrió algo que no funciona, que lo diga y fundamente con razones, pero no de una manera burda, de patanes, inapropiada para quien ostenta un puesto como el suyo. Vamos, señor Bellido: que sus palabras sean constructivas, no destructivas. Baje la metralleta y, Gareca dixit, piense. Mejor, renuncie.

Miryam Patricia Falla Guirao
Licenciada en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Doctora en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Exbecaria de Investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de la República Argentina en el área de Ética y Bioética. Docente Universitaria en pre y post-grado. Conferencista en universidades, colegios profesionales e instituciones jurídicas y de salud.

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