Opinión Santiago Carpio

Más allá de “hacer” y “haser”

Demás está decir que la pandemia nos ha cambiado. La pregunta es ¿cuánto? Y en ¿qué? Con exactitud, no lo sabemos; somos capaces solamente de referirnos a tendencias y posibilidades.

En el ámbito familiar, aquellos que sufrieron la enfermedad en carne propia o tuvieron algún familiar muy cercano, han comprendido el valor de la salud, el tiempo en familia y la importancia de la calidad de vida en el sentido de no poseer más, sino lo suficiente para tener “seguridad” en el más amplio sentido de la palabra.

En el ámbito laboral, más allá de todos los reajustes laborales que han realizado las empresas para sobrellevar la pandemia, los trabajadores se han visto envueltos en procesos de transformación de su quehacer, tanto que algunos han tenido que reinventarse completamente para superar su propia crisis personal (nuevos cargos, nuevos empleos, auto emprendimiento, etc.).

Las redes se han llenado de literatura sobre los cambios que supone el teletrabajo y el retorno a la nueva normalidad. Pero, lo que verdaderamente está en juego es nuestra capacidad de superar obstáculos y comprender que estamos en una carrera de vallas y que los ciento diez metros, no se superan con velocidad sino con destreza.

Hoy el cambio es la constante y eso supone estar en condiciones de investigar, crear, implementar, observar, dudar, probar, equivocarse, volver a probar, mantener, renovar y capacitarse permanentemente; y repetir el proceso una y otra vez.

A las habilidades y competencias reconocidas para cada profesión, se demanda ahora una actitud que devele la voluntad de transformación y adaptación.

¿Cuánto valor generamos para nosotros mismos y para las organizaciones donde trabajamos? Esa es nuestra interrogante y la respuesta va más allá de tener las típicas hard o soft skills.

Ahora se requiere de habilidades socioemocionales remotas (HASER) para comunicarnos con asertividad y eficacia; para movernos en espacios y mercados virtuales; para negociar a distancia; para educar y autoeducarnos, colocando nuestras propias metas; para delegar y asumir responsabilidades sin que nos supervisen; adaptarnos al uso de nuevas tecnologías que reemplacen procesos donde antes la mano del hombre era indispensable; para poner en práctica nuestra capacidad de abstracción, deducción e innovación.

Si logramos superar las condiciones que el entorno digital nos obliga a aprender y dominar, tal vez nos mantengamos competitivos y las respuestas a las preguntas iniciales de este breve artículo se nos develen.

Lo que complementa lo dicho, es que además de tener en cuenta las HASER, toca cuidar la naturaleza para intentar vivir en armonía, ya que como hemos visto, es capaz de reflorecer a pesar de nuestro esfuerzo por destruirla.

Santiago Carpio.
DOCTOR EN COMUNICACIONES de la Universidad Autónoma de Barcelona. Consultor – especialista en estrategias de comunicación, habilidades socioemocionales y producción audiovisual. Expositor y promotor del storytelling para la educación y el marketing. Docente PUCP, CENTRUM. Profesor Referente U. Continental. Docente UPN. Director de Proyectos e Innovación Educativa, Escuela Superior Toulouse Lautrec. Ex Presidente del Comité de Ética de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión. Ex DIRCOM de la Oficina General de Comunicaciones del MINEDU.

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