Columnas Luis Otoya Trelles Opinión

Reflexiones en tiempos de cólera

La coyuntura política y la permanente confrontación, nos ha dividido. Los ánimos tan exacerbados nos han puesto en “irreconciliables” posiciones antagónicas. La lucha por “quién tiene la razón” nos ha obligado a ponernos una coraza invisible que usamos para protegernos de los ataques e insultos que muchos, a falta de argumentos, parecen tener como último recurso “a flor de piel”.

Esta coraza, que no tenemos costumbre de llevar puesta, nos aprieta el pecho, no por su peso, ni la presión, ni los golpes, sino por el inmenso dolor que nos causa estar enfrentados entre hermanos peruanos. La pena y sentimiento de culpa que muchos tenemos es por haber sido insensibles e indiferentes cuando la situación nos exigía, a todos, asumir un rol protagónico.

Durante décadas el Perú ha sido gobernado por una clase política que en el tiempo ha decrecido en aptitud, en actitud y valores. El gran error, que creo hemos cometido, es no haber decidido participar antes en política. Quién no ha escuchado a la gente hablar de forma despectiva cuando se refiere a los políticos. Por ello las personas que, teniendo la capacidad y el perfil profesional para hacerlo, prefieren mantenerse en su zona de confort, limitándose a criticar entre amigos todo lo malo que otros hacen, sin atreverse a pasar de la palabra a la acción y demostrar cómo lo podrían hacer mejor. ¡Somos puro floro!

Siempre recuerdo lo que una persona a la que aprecio mucho me decía con mucha razón: “espacio que no ocupas, alguien lo ocupa”. Por no participar en política no hemos sido una opción a evaluar por quien vota y hemos dejado el camino libre para que otras personas, haciendo uso de su derecho constitucional, sin necesitar tener calificaciones o credenciales para el cargo, hayan sido elegidos por mandato popular o nombrados por quien fue elegido.

Las consecuencias las vivimos ahora. Todos los días nos vamos a dormir con alguna “novedad”. En cien días han sido tantos los exabruptos que al principio era una llaga que nos ardía todo el día, hoy se ha convertido en una gruesa costra que parece nos ha insensibilizado ante la ineptitud, la mediocridad, la intolerancia y la prepotencia con la que nos imponen las cosas. Parece que nada nos sorprendiera porque después de renegar un rato, fieles a nuestra actitud indolente, seguimos aceptando todo.

Debo reconocer que, en todas las marchas y plantones en los que he podido estar presente, he comprobado la presencia mayoritaria de mujeres, quienes participan activamente y se organizan para asistir. Son las primeras en levantar su voz de protesta ante la amenaza inminente a la que estamos expuestos. En su valiente participación, vienen mostrando tanta o más indignación que los hombres. Esto es una muy buena señal. La mujer peruana, se hace sentir cada vez más en política. Lo vemos hoy en el Congreso. Hay una nueva generación de mujeres guerreras, preparadas, que defienden sus derechos. No se amilanan ante la adversidad y condenan los abusos. No tengo duda que, en los próximos procesos electorales, si los hay, la mujer consolidará su rol protagónico.

Nunca es tarde para participar en política. Confiamos en poder superar el difícil que nos ha tocado vivir y considerarlo como un duro aprendizaje que, después de analizarlo, nos permita cambiar de actitud para subsanar las consecuencias de nuestra indiferencia. Todo esto en el escenario que las acciones del gobierno no se desborden sin control y se convierta en una dictadura traumática de la que nos vamos a arrepentir toda nuestra vida.

Luis Otoya Trelles
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

0 comments on “Reflexiones en tiempos de cólera

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: