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Vacancia, ¿ahora, cuándo o nunca?

Da la sensación que la moción de vacancia por incapacidad moral del Presidente Castillo anunciada por la  congresista Chirinos hubiera caído en el vacío, más por la actitud de la oposición que del propio gobierno. ¿Por qué? Personalmente considero que cuando los parlamentarios han decidido no decidir, las razones pueden ser múltiples y por cierto muy ponderadas e incluso hasta formalmente respetables. En  la historia sobran ejemplos de esa naturaleza, nacionales e internacionales. En realidad son una forma de aplazar indefinidamente una decisión que no se quiere tomar por los riesgos  implícitos y explícitos, que en el panorama nacional se complican por el recuerdo de la asonada que los medios alentaron contra Merino.

Sin embargo, uno se pregunta, ¿si la vacancia por incapacidad moral permanente no alcanza ahora los 87 votos, cuándo tendremos otra ocasión para llevarla a cabo? Los primeros 100 días del gobierno de Castillo son un anuncio de lo que será el resto de su mandato. Marchas y contra marchas, anuncios luego desvirtuados con sus propias palabras o con los hechos de su caótica administración. Cambios de ministros que no pueden permanecer por sus actos ilegales, arbitrarios o simplemente violatorios de la Constitución, corrupción en la adjudicación de contratos del Estado grandes o pequeños, tráfico de influencias así como mil y un otras situaciones de parecida índole. Hay que ser ciego para no verlo, a menos que cerremos los ojos o alguien nos coloque una venda con nuestra aceptación.

A todo lo anterior debe agregarse una razón muy importante que justifica la vacancia por incapacidad moral permanente del presidente que nos desgobierna. Pedro Castillo Terrones es un enemigo jurado de la verdad en sus actos de gobierno. Para muestra un botón, el ex ministro de Cultura, Ciro Gálvez, afirmó públicamente en la televisión que él nunca renunció  a su cargo, ni en forma verbal o escrita. Simplemente fue despedido en los hechos  por el Secretario General de la Presidencia, el hoy notorio Bruno Pacheco. Ello no obstante, en El Peruano apareció una resolución suprema rubricada por Castillo y refrendada por Guido Bellido en la cual se aceptó su renuncia.

Algunos podrán replicarme, ¿cuál es la importancia de esa falta? Se trata de una mentira escrita realizada a través de un acto administrativo de la más grande jerarquía que puede emitir un gobierno. El instrumento jurídico mediante el cual se acepta la renuncia de un ministro es un documento solemne  en el cual se debe decir la verdad. Podrán decir que el ministro debe retirarse si perdió la confianza o del titular de gabinete, pero en ese caso o se le pide  su renuncie así fuere verbal y en caso de no hacerlo, simplemente se le cesa o destituye. Pero no, en  este caso mediante una mentira flagrante que no tiene el carácter de piadosa se dijo que había renunciado. Y ese hecho es grave, porque al mentir en actos administrativos escritos se puede mentir en cualquier cosa, con lo cual el Presidente y los miembros de su administración pasan a  ser personas cuyas palabras no merecen fe.

¿Cuál es el significado de la incapacidad moral permanente para los fines de la vacancia presidencial? Sin duda alguna que el Presidente de la República mienta como algo diario y además rutinario. La mentira en el jefe de Estado es algo muy grave y no debe ser tolerado. Sin embargo, eso está ocurriendo en el actual Congreso, que no reúne dentro de la oposición democrática los 87 votos necesarios. Algunos dirán que aún no se dan las condiciones para una decisión de esa naturaleza. Otros argumentarán que el Presidente Castillo aún no está lo suficientemente desgastado para que se vote su vacancia. Inclusive hay personas opuestas a la vacancia presidencial como institución constitucional, porque atenta contra la gobernabilidad. Razones habrán de todos los pelajes y en una democracia debemos respetarlas.

Sin embargo, ¿me pregunto  si todas esas razones favorecen la ansiada gobernabilidad? Con el mayor respeto a las personas que las esgrimen,  son pretextos para evadir una decisión, que el Congreso deberá tomar más temprano que tarde, porque el gobierno de Castillo no cambiará y muy probablemente empeorará en cuanto al respeto a la verdad. Más vale una colorada que cien amarillas. Los congresistas tienen la decisión en la punta de sus labios. Si no  la asumen ahora, quizás mañana no estén en condiciones de hacerlo. Vale la pena repetir las palabras cuando se incumple un juramento, que Dios y la Patria os lo demanden.

Martín Belaunde Moreyra
Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos.  Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.

1 comment on “Vacancia, ¿ahora, cuándo o nunca?

  1. Pueden defender la Constitución, están atropellando los derecho de toda persona establecida claramente en la Constitución. Nos quieren chantajear y coaccionar para que nos uinyecten esa sustancia llamada vacuna. Por Dios donde estan los derecho si molestan pisote asi este mentiroso e inepto del sombrero. Se justifican en el bienestar ciudadano, por favor los millones que están gastando en este experimento debio gastarse en mejorar todos los hospitales del país. Una vergüenza que las mafias gobiernen, sino o tienen claro a ti está ese radical izquierdista que quiso plantear la muerte civil con tal de favorecer el contrato del hermano. Una vergüenza a todo nivel de todos los que permite estos atropellos a l derecho.

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