Columnas Opinión Tomás Marky

Perspectivas: los derechos humanos

Algunos autores señalan que los derechos humanos son identificados con lo que prescribe el derecho natural, señalándose que un derecho humano es aquel que todo ser humano tiene en virtud a su naturaleza, debiéndose en consecuencia respetarlo y ser respetado por todo ser humano.

Existen los derechos humanos fundamentales, tales como el derecho a la vida, a la libertad y a la integridad física, también existen los esenciales que son aquellos que sirven de base y fundamento a los demás.

Se afirma que las propiedades fundamentales de los derechos humanos son:

  • Poseen valor absoluto, por lo que rigen siempre y en todo lugar, sin limitación alguna.
  • Son innegables, por pertenecer a la esencia del ser humano.
  • Son irrenunciables, porque ninguna persona puede abdicar de ellos voluntariamente.
  • Son imperativos, porque obligan en conciencia, aun cuando la autoridad civil no los sancione expresamente.
  • Son evidentes, porque no necesitan promulgación expresa.

Ya desde tiempos de Boecio (romano; 480-524 DC, político, filósofo y poeta latino, autor de «De la consolación de la filosofía», se hablaba de los derechos que tenían los seres humanos en su calidad de tales: Boecio dijo que la persona es «sustancia completa, capaz de derechos y dotada de razón».

Carlos Sacheri (filósofo argentino; 1,933-1,974) afirmaba que; a diferencia de los animales, el ser humano posee por esencia una naturaleza racional. El conocimiento humano trasciende las limitaciones de la sensibilidad y capta, en el seno de la realidad, su constitución esencial, lo que cada caso es.

Existe, sin embargo, la posición del derecho positivo respecto a los derechos humanos, consistente en esencia en reducir el derecho y la justicia a lo que establece la ley positiva que dicta la autoridad política, por ello niega validez a la doctrina del derecho natural, reduciendo la moral y la justicia a una valoración puramente subjetiva, negando a la persona humana todo derecho que no sea expresamente reconocido por la autoridad.

Esta concepción del derecho positivo ha sido rechazada por la iglesia, señalando que conduce a los peores excesos de los regímenes totalitarios, como ocurrió en el régimen hitleriano.

Contrario sensu, la escuela del derecho natural es considerada por el académico británico Hersch Lauterpacht (1,870-1,960), calificado internacionalista y académico británico, como la inspiración de los derechos humanos. La corriente del pensamiento de la escuela del derecho natural postula que el género humano es naturalmente libre e igual, que es naturalmente digno del máximo interés en razón a que los seres humanos existen a imagen y semejanza de Dios.

De cualquier forma, desde el punto de vista del positivismo jurídico (leyes concebidas por los humanos), únicamente los países que suscriben los Pactos Internacionales de Derechos Humanos o Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y sus Protocolos (Carta Internacional de Derechos Humanos) están obligados a su cumplimiento.

Históricamente, muchos historiadores y filósofos expresan que no se puede hablar de derechos humanos sino a partir de la época moderna en occidente, hasta ese entonces las normas eran concebidas para la comunidad y no dejaban lugar para el ser humano singular.

Quizá pensadores como Boecio dieron lugar al debate que se inició a partir de los siglos XVI, XVII y XVIII, afirmando que estos derechos se fueron afirmando con el progreso de la individualidad.

En la Grecia antigua, cuna de la democracia y civilización occidental, nunca se consolidó una noción relacionada con la dignidad humana frente a la comunidad. La comunidad de los griegos tenía estamentos bien diferenciados y se consideraban tres grupos esenciales; los ciudadanos, que tenían los mejores derechos, los metecos o extranjeros con derechos limitados y los esclavos que dieron lugar a lo que se conoce como la sociedad esclavista y que se refleja en la afirmación de Aristóteles: Es evidente que los unos son naturalmente libres y los otros naturalmente esclavos, y que para estos últimos es la esclavitud tan útil como justa».

Según Aristóteles, el hombre era un ser social que no podía realizarse fuera de la familia y la sociedad, lo que significaba la subordinación del bien individual al bien común. Definía a la ciudad como una comunidad de ciudadanos libres, reduciendo el bien común al bien de un grupo social determinado que excluía a las mujeres, los extranjeros, los obreros y los esclavos, visión que sustenta la idea aristotélica de la justicia en una de sus frases:

‘»Es tan justa la igualdad entre iguales como la desigualdad entre desiguales».

A pesar de todo, Aristóteles nos dejó una hermosa frase respecto a la justicia de esos tiempos y también de los modernos. «La justicia es la más perfecta de las virtudes morales y, ni el lucero de la mañana ni el de la tarde, son más dignos de admiración».

Volviendo a las discrepancias que existen entre el derecho natural y el derecho positivo o positivismo jurídico, los especialistas afirman que existe otra posición a la que denominan Tesis Realistas y que se relacionan en gran medida con el socialismo. Karl Marx en su obra «La cuestión judía», criticaba la noción burguesa de los derechos humanos, a la que describió como derechos del individuo egoísta y que se basa en una concepción abstracta de la libertad y de la emancipación.

Para Marx, los derechos humanos burgueses eran un conjunto de protecciones legales para la defensa de la clase propietaria de los medios de producción, afirmando además que son las condiciones materiales las que determinan el alcance real de los derechos humanos y que para su realización efectiva era necesaria una auténtica emancipación política. No tenía en cuenta algo esencial a partir de lo cual se desarrollan los derechos humanos y que fue considerado tanto en el derecho natural como en el derecho positivo: «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos».

En el decurso de la existencia humana, los derechos humanos han ido cobrando una creciente fuerza jurídica de forma tal que la mayoría de Estados los integran en sus Constituciones y en su ordenamiento jurídico.

Según los especialistas hay un aspecto muy importante que hay que distinguir y se refiere a que no hay que confundir y más bien diferenciar los derechos humanos con los derechos constitucionales o fundamentales; usualmente, los derechos humanos se integran dentro de los derechos constitucionales y no siempre tienen coincidencia. Para la determinación de los de los derechos constitucionales hay que recurrir al directorio de derechos reconocidos por las Constituciones Políticas de los Estados; en cambio, los derechos humanos como concepto pertenecen al ámbito de la filosofía del derecho en tanto orden normativo e institucional de la conducta humana en la sociedad.

Como afirma Daniel O’Donnell en su obra Protección Internacional de los Derechos Humanos, los sistemas regionales para la protección de los derechos humanos más antiguos son el europeo y el americano, ambos reconocidos por su eficacia.

Los órganos del Sistema Americano para la protección de los derechos humanos son dos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que fue establecida en 1,960 y la Corte Interamericana de Derechos Humanos creada en 1,978.

La Comisión Interamericana está compuesta por siete expertos independientes elegidos por la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA)  y sus funciones son, en esencia dos, primero la investigación de denuncias de violación de los derechos humanos de individuos o grupos y, en segundo lugar, la investigación de la situación general de derechos humanos en países determinados.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos también tiene dos funciones, en primer lugar, competencia para examinar violaciones de la Convención Americana ya analizados por la Comisión Interamericana y que le son sometidos por ésta; competencia que se limita a Estados Parte de la Convención Americana y es facultativa lo que significa que se aplica a los Estados Parte de la Convención Americana que reconozcan expresamente esta competencia. Es necesario señalar que el denunciante no puede recurrir directamente a la Corte, sino que los casos le son presentados por la Comisión Interamericana o eventualmente por el Estado denunciado.

Sus fallos tienen obligatoriedad para los Estados que han aceptado su competencia contenciosa pudiendo según la Convención Americana ser ejecutados ante los tribunales nacionales. La Corte Interamericana es el único tribunal internacional con competencia para el examen de denuncias de violaciones de derechos humanos ocurridos en los Estados Americanos.

Su segunda función es la adopción de opiniones consultivas sobre la interpretación de instrumentos de derechos humanos vigentes en el continente planteados por órganos de la OEA o por sus Estados miembros.

 Los Pactos y Convenciones que han sido adoptados por numerosas organizaciones entre ellas la Organización de las Naciones Unidas, algunas de las cuales han sido firmadas y ratificadas por los países, otros solo los han firmado y otros ni los han firmado ni ratificado, son los que siguen:

  • Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
  • Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
  • Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial.
  • Convención Internacional para la Protección de todas las personas contra Desapariciones Forzadas.
  • Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer.
  • Convención contra la Tortura y otras Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes.
  • Convención sobre los Derechos del Niño.
  • Convención Internacional sobre los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares.
  • Convención Internacional sobre los Derechos de las personas con Discapacidad.

Los países que han reconocido la competencia de la Corte Interamericana son: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Suriname, trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

Sin duda, las actividades de protección de los derechos humanos son de gran utilidad y parten de la premisa que todos estos derechos son FUNDAMENTALES para el mejoramiento de la coexistencia en la humanidad. La frase siguiente expresa indubitablemente su enorme importancia:

La paz solo puede durar cuando se respetan los derechos humanos, cuando las personas tienen que comer y cuando los individuos y las naciones son libres.

Dalai Lama

Fuentes: 

Wikipedia.

Protección Internacional de los Derechos Humanos de Daniel O’Donnell.

Apuntes del autor

Tomás Teobaldo Marky Montero.
Estudió en la Escuela Militar de Chorrillos, egresando el 01 de Enero de 1965. Pertenece al arma de infantería y es General de división en situación de retiro. Es graduado de la Escuela Superior de Guerra del Ejército y del Centro de Altos Estudios Militares. Fue Jefe Político Militar de Ayacucho, Comandante General de la Tercera y Cuarta Regiones Militares; Inspector General del Ejército y, Jefe del Estado Mayor General del Ejército.

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