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Fascismo/nazismo hijos del socialismo

En la última década muchos elementos progresistas y obviamente de izquierda les da por llamar a sus adversarios políticos de derecha “fachos” en alusión al partido fascista fundado por Mussolini después de la Primera Guerra Mundial. Es cierto que fue una respuesta al término peyorativo de “caviar”, que la derecha en general atribuye a la izquierda progresista. Un pariente mío escribió un breve ensayo titulado “Entre fachos y caviares”, un poco burlándose de ambas posiciones. Sin  duda hay mucho de humor y también de condena política en todas estas alusiones. Pero hay algo que los  “caviares” así llamados por la prensa francesa, en razón a su gusto por las buenas cosas de la vida mientras predican la revolución, se han olvidado siempre. Ese algo requiere un poquito de conocimiento de historia contemporánea,  dado que tanto el fascismo como el nazismo son ramas desprendidas y renegadas del socialismo.

En el caso del fascismo italiano así como de su jefe y fundador Benito Mussolini, tenemos una línea ideológica muy clara que se origina del Partido Socialista de dicho país, del cual  fue activo militante durante 15 años y además de una tendencia izquierdista muy beligerante.  En agosto de 1914 cuando estalló la I Guerra Mundial  Mussolini dirigía en Milán el principal diario socialista llamado Avanti, pero fue expulsado del socialismo  porque mostró una  posición favorable a que Italia ingresara a la contienda acompañando a los aliados franco-británicos, en su lucha contra los imperios centrales (Alemania y Austria-Hungría). Mussolini en efecto se enroló en el ejército italiano, participando en el frente alpino contra el ejército austro-húngaro, fue herido y eventualmente licenciado. Poco tiempo después fundó  en Milán el periódico Il Popolo d’Italia aparentemente financiado por el gobierno francés, creó el partido fascista y en  diciembre de 1922 luego de la llamada Marcha a Roma, el rey de Italia Víctor Manuel II lo designó Primer Ministro.

Como es bien conocido Mussolini ejerció un poder casi absoluto hasta 1943 bajo la sombra de la monarquía italiana, pero las sucesivas derrotas experimentadas en el frente africano del norte y luego la invasión aliada a Sicilia, motivaron que perdiera confianza de sus adláteres fascistas y el rey Víctor Manuel aprovechó la oportunidad para destituirlo y encarcelarlo. Liberado por los alemanes fundó una fantasmal República Social Italiana, también llamada República de Saló, de la cual fue su presidente nominal como títere de Hitler. A fines de abril de 1945 trató de huir a Suiza pero fue capturado por partisanos italianos que lo fusilaron junto con su amante Clara Petacci, quienes exhibieron  boca abajo los cadáveres de ambos en la Piazale Loreto de Milán, el escenario de sus primeras luchas políticas dentro del socialismo y fascismo. Hasta ahí la historia del militante socialista Benito Mussolini, después convertido en el DUCE fascista aclamado por las multitudes, para terminar trágicamente ejecutado por sus enemigos políticos.

La historia del nazismo en Alemania es distinta pero se vio muy influida por la fundación del fascismo por Benito Mussolini, que en muchos aspectos sirvió de guía y ejemplo a la acción política desarrollada por Hitler. En primer lugar cabe señalar que Hitler no fundó el nazismo sino más bien lo capturó. El partido Nacional Socialista Obrero Alemán, conocido por su sigla NSDAP, luego coloquialmente llamado Partido Nazi, fue fundado  en Munich por dos oscuros agitadores y políticos que hoy solo recuerdan los expertos, Karl Harrer y Anton Drexler. Hitler ingresó como militante enviado por el servicio de inteligencia del ejército alemán luego de la derrota en la I Guerra Mundial, para saber que se tramaba en esa todavía muy pequeña organización política. En el nazismo inicialmente convivieron dos tendencias, el nacionalismo extremo alemán y un socialismo de izquierda se supone que con el objetivo de atraer a las masas trabajadoras, también combinado con el antisemitismo. Al poco tiempo la organización fue capturada por Hitler y un grupo de adláteres entre los que se encontraban Goering, Hess, Goebbels, Himmler y el mayor del ejército alemán Ernst Rohm, quien fue  el oficial que reclutó a Hitler para espiar a los nazis.

Hitler intentó capturar el poder mediante un frustrado golpe que se realizó en Munich en 1923 con el apoyo del general Luddendorf, ex jefe del estado Mayor Alemán durante la I Guerra Mundial. El golpe fracasó y Hitler fue sentenciado a la cárcel por un par de años que aprovechó para escribir la biblia nazi Mein Kampf, Mi Lucha en castellano. Al cabo de casi diez años, luego de la crisis de 1929 que arruinó a la economía mundial, Hitler fue nombrado Canciller por el Presidente von Hindemburg en 1933 y se hizo del poder con un control absoluto. Las tendencias izquierdistas del nazismo fueron eliminadas en la Noche de los Cuchillos Largos, cuando Hitler ordenó el asesinato de muchos de sus opositores e incluso partidarios como Rohm que lideraba las brigadas de la SA, quien fue ejecutado sin miramientos. A partir de ese momento los vestigios socialistas quedaron como una fachada para darle al régimen nazi un tinte algo populista pero sin ningún contenido real. El resto por cierto es historia conocida y terminó en mayo de 1945 al finalizar la II Guerra Mundial con el suicidio de Hitler en su bunker de Berlín antes de ser capturado por los aliados.

¿Qué podemos sacar en limpio de esta historia? Que el socialismo marxista es una estructura de poder que también sirvió a los fascistas y nazis para ejercerlo en Italia y Alemania con el trágico final de ambos movimientos. El comunismo  también cayó en 1991 con la disolución de la Unión Soviética pero ahora se le trata de revivir en América Latina con el ejemplo de Venezuela y Nicaragua y también de Bolivia con la historia de estados plurinacionales. No debemos permitirlo.

Martín Belaunde Moreyra
Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos.  Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.

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