Columnas Ismael Iglesias Opinión

La lucha silenciosa

La historia del mundo y de nuestro país es la historia de sus guerras, de sus causas, de sus soluciones. Muchas veces el mundo ha estado en zozobra, pero nunca como en la llamada crisis de los misiles en 1962, cuando la ex Unión Soviética instaló en estricto secreto misiles nucleares en la isla de Cuba apuntando a Estados Unidos a tiro de piedra, en una alocada y arriesgada provocación. Oleg Penkovsky, coronel de la inteligencia militar soviética, no estuvo de acuerdo en someter a la humanidad al borde de su propia destrucción y decepcionado del régimen comunista brindó información secreta a la CIA estadounidense y al MI6 británico a través del espía inglés Greville Wynne; más de 5 mil documentos y fotografías de los planes nucleares soviéticos fueron entregados a occidente, de hecho, el presidente Kennedy comprobó con el vuelo de los aviones U2 sobre Cuba que lo advertido por Penkovsky no solo era cierto, sino peligrosísimo para el mundo.

Después de un largo y tenso proceso de negociación, los soviéticos retiraron sus misiles de Cuba a cambio que EEUU haga lo mismo con sus misiles en Turquía y prometa no invadir la isla caribeña, ya que la Unión Soviética “usaba” siempre a Cuba para negociar con EEUU dada la proximidad de la isla, claro que el gobierno castrista creyó y sigue creyendo que es porque son anti imperialistas, camaradas y toda esa verborrea mal llamada revolucionaria, bastante conocida, la verdad es que simplemente fueron siempre usados por “el otro imperialismo” para los fines de éste. A partir de esta crisis avisada por Penkovsky, Kennedy y Kruschev reflexionaron sobre el peligro de destrucción nuclear del mundo, conscientes que ninguno de los dos países y sus aliados sobrevivirían a cualquier intento de ataque nuclear mutuo, por ello, como parte de los acuerdos de la negociación, instalaron un teléfono directo entre ambos para solucionar a tiempo cualquier tensión o conflicto que escale a niveles de uso del poder nuclear, teléfono que sigue hasta hoy entre los mandatarios de ambos países. Penkovsky, considerado entonces un traidor, fue capturado por los soviéticos en su casa frente a su esposa e hija, sentenciado a muerte, amarrado a una tabla e introducido lentamente en un horno crematorio, nunca cobró dólares, libras o beneficio alguno a cambio de sus entregas, tenía la convicción que había que parar la amenaza nuclear, actuó en consecuencia y lo logró, consciente que lo tildarían de traidor y torturarían si lo atrapaban, sabe Dios qué hubiera pasado si Kruschev disparaba solo uno de esos misiles desde Cuba a la cercanísima ciudad de Miami u otras ciudades norteamericanas como Washington o Nueva York, a las que ya tenían alcance los misiles nucleares soviéticos, aunque nos lo imaginamos. Por su parte, Wynne fue encarcelado y torturado en una mazmorra durante 3 años hasta que fue canjeado por un espía soviético, regresó a Londres con su familia y falleció en 1,990.

La dura competencia por sobrevivir entre los estados, por proteger a su población y darles mayores recursos y seguridades e inclusive ahora por vacunas, obliga a los países (y ahora también a las empresas) a emplear a sus mejores hombres en obtener datos cuyo valor es enorme: científicos, militares y mujeres y hombres de inteligencia siguen arriesgándose, siguen siendo asesinados, motivados solo por ese noble sentimiento que se llama Patria y en ese afán de los estados por sobrevivir. El mundo sigue girando y nosotros viviendo, leyendo esta columna, mientras al mismo tiempo miles de soldados secretos arriesgan sus vidas, vencen el miedo, descubren las amenazas, sus intenciones y nos evitan guerras, muerte y destrucción. Miles de historias y miles de inmolaciones que se dieron y se dan en los países del mundo, incluyendo el nuestro.

Por obvias razones no pueden recibir premios, medallas, ni pensión de combatiente. A todos ellos nuestro homenaje, por su eterna lucha silenciosa.

Ismael Iglesias
Oficial FAP en retiro. Licenciado en Ciencias de la Administración Aeroespacial. Graduado en Inteligencia. Bachiller en Ciencia Política. Inteligencia en EE.UU. Imágenes Satelitales en Francia. Estudios de Maestría en Ciencia Política. Fue Gerente Municipal y Gerente General del Servicio de Administración de Inmuebles en Trujillo. Escribe en Correo. Ha escrito en La Industria, Revista Aviación, Revista Air Power de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y otros. Miembro del Instituto de Estudios Vallejianos – Universidad Nacional de Trujillo.

1 comment on “La lucha silenciosa

  1. Eduardo Rabines Llontop.

    Un análisis muy interesante y oportuno.

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