No es asunto nuevo hoy hablar de la “depresión de los domingos”.  Suele ocurrir y tal cual. ¿Qué pasa el primer día de la semana que entristece a no pocos?  Después de un lapso agitado, por causa del trabajo o el estudio, se genera la sensación de que todo se paraliza…que un aura de tristeza envuelve la atmósfera,  en especial los domingos por la tarde. 

Hace más de veinte años, un estudio publicado en el diario La Nación de Buenos Aires arrojó que la mayor parte de suicidios acontece ese día.  ¿Por qué?  Desde una perspectiva religiosa, el domingo es el día de “guardar”, dedicado al Señor.  Durante el domingo, horas de descanso, la vorágine de la semana se paraliza. Todos arrastramos preocupaciones, tristezas y angustias; es justo aquel día cuando los malestares del alma afloran y se convierten en tedio.  Además, si se trata de una jornada calurosa, las cosas se tornan peores para la psique.

Existen quienes no comparten esta visión porque siempre tienen algo productivo que hacer.  Sin embargo,  no es la experiencia de todos.  El domingo, período de ocio y recreación por excelencia, la rutina a la que estamos acostumbrados se suspende; en estos momentos el estrés, las frustraciones y las angustias vividas durante los seis días previos se hacen patentes.   Puede acontecer una depresión psicológica o existencial.  Ojo: no se trata de lo mismo.  La psicológica se vincula con el funcionamiento neurológico del organismo.  La existencial salta esta barrera y se expresa como una caída del ánimo por el mero hecho de existir.  Ambas suelen confundirse: es factible asumir que se produzca una depresión psicológica por un asunto  existencial en su origen.

Esto nos recuerda el fenómeno descrito por Martin Heidegger en su célebre ¿Qué es metafísica? (1929).  Este autor se refiere a un estado de ánimo que no debe confundirse con los desórdenes psiquiátricos, sino de uno que exterioriza la nada como aquella que sostiene al ser. Los estados que nos llevan a experimentar la fragilidad de nuestra naturaleza, según el filósofo alemán, son el aburrimiento y la angustia.  Esta última tampoco es psíquica, sino solo existencial, de la misma manera que el aburrimiento.   A partir de ambos sentimos que el mundo se nos nivela y se hace manifiesto el ser. Este existe en medio de su límite constante: la nada.  De ahí viene su decisiva pregunta: ¿por qué es en general el ente y no más bien la nada?  O dicho en buen romance o estilo llano: ¿por qué somos cuando podríamos no haber sido? 

Estas reflexiones heideggerianas, por su talante especial, apuntarían a concretarse los domingos.  Según Heidegger, la cotidianidad impide que el hombre sea capaz de formularse estas preguntas.  Este descubre un ser que se mueve en medio del no ser; es decir, un ser que se desplaza en medio de la muerte

Por otro lado, leer a un autor como Emile Cioran no es un consejo adecuado para un momento de estos contornos.  Un autor que propone visitar un cementerio cuando nos sintamos ahogados por las vicisitudes de la vida no es lo más oportuno.  Aclaro que Cioran no invita al suicidio; busca que el ser humano tome conciencia de cuál será su destino: una forma de asumir que la vida y los problemas son pasajeros.

Los terapeutas aconsejan que con el fin de superar la depresión es menester trazarse un programa de actividades ejecutadas aquel día. Cabe preguntarse si se cuenta con la disposición sicológica para hacerlas. Sin embargo, ¿si el detenimiento de la agitación semanal es más fuerte que nosotros y nos envuelve en su oscuro manto?  ¿Qué ocurre en realidad el primer día de la semana para ser calificado como un día devastador en lo psíquico?  La pandemia lo ha desnudado con mayor precisión.  Las cuarentenas, el encierro, la posibilidad real de no hacer una vida normal han puesto sobre el tapete los problemas dominicales.

Sería muy positivo efectuar un análisis sobre qué acontece para poner de vuelta y media a más de uno. ¿Qué sucede este día para ser calificado como “negativo”? Como reiteramos, estas sensaciones no aquejan a todos, pero sí a buena parte de ciudadanos del mundo: ven en el domingo un día realmente “perdido”.

Miryam Patricia Falla Guirao
Licenciada en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Doctora en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Exbecaria de Investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de la República Argentina en el área de Ética y Bioética. Docente Universitaria en pre y post-grado. Conferencista en universidades, colegios profesionales e instituciones jurídicas y de salud.

1 comment on “Domingos alegres

  1. Carmen Falla Caballero

    Excelente información,. Cómo siempre. Felicitaciones

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