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Más que un emprendimiento

¿Cuándo es el momento de hacer un emprendimiento? Le preguntaba a uno de los ‘gurus’ y principales promotores del ‘emprendedurismo’ en nuestro país.

El carismático Nano me respondió preguntándome: ¿Tú que crees?, ¿Cuando estás en pleno crecimiento y productividad en el mundo corporativo, cuando estás en la cúspide y ya crees que no puedes avanzar más, o, cuando has empezado tu natural declive?

Mi respuesta fue rápida: ¡Cuando estás en la cima!

‘Esa es la típica respuesta’, me contestó, pero la gente regularmente empieza un emprendimiento cuando ha empezado su ‘bajón’, o cuando está en alguna crisis laboral.

‘Sin embargo, mi recomendación es que se empiece cuando aún estás en pleno ascenso y aún puedes dar mucho más’, concluyó categóricamente.

Evidentemente este diálogo que he tratado de reproducir lo más fidedignamente, se daba en el contexto de una persona que se ha desenvuelto en el ámbito empresarial, durante décadas, pero los emprendimientos tienen muchos otros ángulos.

El primero y más importante es para la formalización de tu actividad. Se cree que ser informal es la manera en la que puedes proteger tu trabajo y no nos damos cuenta en realidad actuar al margen de la ley te puede traer más problemas que soluciones.

La principal ventaja que uno suele percibir en la informalidad es el flujo de dinero. Es el poder disponer del máximo posible, sin tener que pagar impuestos, ni compartir con nadie.

Luego evitar la burocracia, ya que te conviertes en esclavo de un sistema que pareciera no funciona. Te comienzan a caer la Sunat, Sunafil, entre otras y entonces eso te hace desenfocar del corazón de tu negocio, hasta sentirte estrangulado.

Sin embargo, pareciera que los beneficios podrían ser mayores que los perjuicios. Por ejemplo: La bancarización, te permite el acceso a créditos, para poder hacer crecer tu negocio. El poder emitir facturas te otorga las condiciones para poder conseguir otro nivel de clientes, más corporativos. Podrás hacer un marketing y promoción sin temor a que te caigan las autoridades y por tanto multas.

Pero, no es de la formalización de lo que quiero escribir, sino del emprendimiento de los que provenimos del mundo corporativo. Por qué hacer la propia empresa puede ser la mejor alternativa en lugar de intentar recolocarte en otra.

Un factor importante es la edad. Cuando estás al límite para ser declarado ‘no elegible’. La modernidad y vorágine del mundo de hoy, hace que el entorno empresarial te ‘jubile’ adelantadamente y prescinda de tus servicios aún cuando puedas estar en una edad productiva.

Otro factor importante es tu valor. Por lo que cuestas pueden contratar a más de uno por un monto mucho menor y entonces es muy común que te menosprecien.

Por último la adaptabilidad a las nuevas tendencias , principalmente las tecnológicas. Sucede mucho cuando eres nativo analógico, que no te involucras y te opones a ‘reconfigurarte’ de manera digital. La resistencia al cambio suele ser un elemento determinante.

Entonces llegó el momento de pensar en la propia empresa. Es por eso que el momento en que te lanzas debe ser cuando aún tienes mucho por delante, no cuando las puertas se comienzan a cerrar, o cuando sientas que tus fuerzas se ven mermadas.

Cuatro claves para esta etapa son:

  • Enfocar bien para qué eres bueno. Es decir, como puedes potenciar tus habilidades innatas, para llevarlas al máximo.
  • El corazón de tu negocio debe ser algo en lo que estás convencido. De preferencia el giro tiene que ser algo que conozcas muy bien, o que hayas trabajado antes en ello.
  • De preferencia hazlo con alguien con el que te complementes, eso te ayudará a enfocarte mejor.
  • Debes fortalecer tu ‘networking’, tu red de contactos. Es el momento de tocar las puertas  y amistades que fuiste cultivando a lo largo de tu vida.

No será fácil, puedes sentir mucha inseguridad y la tentación de querer buscar un nuevo trabajo, pero la satisfacción de hacer empresa y ser tu propio jefe te ayuda a realizarte y ojalá a asegurarte una vejez más tranquila.

A todos nos cuesta y nos genera inseguridades, pero siempre es bueno arriesgarse en la vida.

Guillermo Ackermann MenachoDesde hace más de cuatro décadas me desempeño como gestor en el campo de las comunicaciones, marketing y responsabilidad social, tanto en empresas del mundo corporativo, instituciones con fines sociales, medios de comunicación, radios, televisión, digitales, así como en la producción de contenidos audiovisuales, publicidad, documentales, videos institucionales y diversos programas. He sido productor ejecutivo de material producido en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como promotor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.

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