El gobierno no termina de sorprendernos.  No hace mucho, el Presidente del Consejo de Ministros, Aníbal Torres, presentó su carta de renuncia ante el Jefe de Estado.  Nada hacía inferir si era o no irrevocable. Muy críptico el mensaje.  Comenzaron a ventilarse varios nombres para suceder al Premier en el cargo. Los candidatos voceados iban y venían.  Finalmente, el Presidente de la República optó por no aceptar el sano alejamiento de Torres.  Esto desconcertó y luego enervó a propios y extraños, dado que nadie imaginó que sucedería.  Incluso se habló de una cortina de humo para entretener a la población o dejar bien sentado que el Premier no se consideraba ficha indispensable y Castillo podía prescindir de él.  De todas maneras, la figura es muy extraña.  Un funcionario renuncia y no se acepta esa voluntad, con lo que recibe toda la confianza del Jefe.  Aníbal Torres continúa y solo se cambiaron a algunos ministros, a la manera de fusibles.  No se trata de un nuevo gabinete sino del mismo, con algunos cuestionados enroques de un ajedrez bastante torpe entre gente acólita y muy servil de Castillo.

En la vía paralela, el Congreso se niega a darle el permiso para viajar a Colombia y asistir a la asunción del mando del presidente Gustavo Petro.  En los corrillos del poder y en los del hombre y mujer de a pie, se rumores que esto habría enfurecido al Profesor. Por ello, no aceptó la renuncia de Torres. No solo conserva a alguien tan inútil y nada dialogante en un cargo clave, sino que realiza movimientos con fichas del gabinete que le sacaron roncha a más de uno. Betssy Chávez, una ministra censurada por su terrible desempeño en la cartera de Trabajo y Promoción del Empleo, volvió al cenáculo, al frente de Cultura. ¿Una mala broma?  Parece que Castillo lo hace a propósito o en realidad no hay gente que desee o se atreva a integrar el Ejecutivo por temor al desprestigio.  Chávez no debió ocupar un puesto, pues su pasado la traiciona: arruinó al sufrido pueblo que vive del turismo en Semana Santa cuando dio luz verde a una huelga de controladores aéreos.

Y a propósito de vendettas del Profesor, ¿cuál habría sido la razón del proceder del Legislativo? Una y muy poderosa sería el hecho de un riesgo de fuga, ante el historial de investigaciones que le sigue el Ministerio Público. Es probable que lo haga, ahora o más tarde, y se asile en Colombia -o Venezuela, Chile o Bolivia- alegando ser un perseguido político.  Su abogado afirma que Castillo no estaría buscando nada de eso respecto de la situación que lo acorrala, pero nunca se sabe con tan sinuoso carácter.  Así están las cosas: el Parlamento le negó la posibilidad de asistir a la transmisión del mando de su par colombiano -ya no pudo salir en la foto con todos los amigos y colegas de izquierda-.  Es posible que Torres y Castillo hayan conversado al respecto. Al no ser irrevocable, el Premier dejaba una ventana abierta para su ratificación. Es una burla grotesca y poco sofisticada.  Todo esto retrasa y le provoca un daño irreparable al país.  Las evidencias muestran que Castillo no es ninguna “perita en dulce” y sabría muy bien a qué juega, en medio de su ineptitud y cobardía. Él dice gobernar para el pueblo; sin embargo, este es el primero que lo cuestiona. Así lo indica el escuálido 20% que aún le cree.

Con 87 votos sería factible conseguir su vacancia, pero resulta complejo entender por qué estos no se reúnen.  La respuesta es simple: ciertos congresistas -en especial, de AP y APP- con agenda propia -negocios, cuotas de poder- lo blindan, de tal manera que nunca se llegará a la cifra requerida.  Así vamos. Las esperanzas de desarrollo y prosperidad para un próximo futuro no se avizoran. Un permiso denegado, una renuncia no aceptada y una ministra censurada a la que se la brinda sitio en el gabinete son lo que tenemos. Más de lo mismo. La farsa prosigue.

Miryam Patricia Falla Guirao
Licenciada en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Doctora en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Exbecaria de Investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de la República Argentina en el área de Ética y Bioética. Docente Universitaria en pre y post-grado. Conferencista en universidades, colegios profesionales e instituciones jurídicas y de salud.

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