Columnas Guillermo Ackermann Política

No escupas al cielo…

… que en la cara te cae…” versa el popular refrán.

‘Queremos que el siguiente debate, así como se ha hecho en mi tierra, vamos a hacerlo en el penal de Santa Mónica. Voy a ir al penal de Santa Mónica para el próximo debate para hacer esta lucha’.

En medio la campaña por la segunda vuelta electoral el 2021, el improvisado candidato Pedro Castillo, que no entendía cómo había llegado a esas instancias, no sabía cómo seguir corriéndose de los debates. Sus consejeros seguramente le decían que cada vez que se exponía y se mostraba tal cual es, bajaba votantes. Así que no tuvo más vil idea que retar a la candidata Fujimori a debatir en el penal de Santa Mónica, establecimiento penitenciario en el cual Keiko Fujimori había estado internada con prisión preventiva por los procesos que se le siguen.

La respuesta de la postulante de Fuerza Popular fue contundente: ‘Acepto el reto de debatir en el Penal de Santa Mónica’. La historia la conocemos, tan cobarde fue el desafío, proporcional a la cobardía de no aparecerse.

Días antes en su Chota natal, Castillo había hecho lo imposible por no llegar, para no hacer el ridículo frente a sus paisanos y ante todo el país.

Catorce meses después su cuñada – hija ha sido sentenciada a treinta meses de prisión preventiva por las evidencias contundentes de actos de corrupción, los mismos que presumiblemente se realizan bajo el liderazgo de su hermana – madre y su cuñado – padre, a la sazón, el hoy presidente y su primera dama, que vienen manchado la investidura y avergonzando de una manera insólita a este país.

Este nefasto personaje pretende engañar a todos sugiriendo que hay una persecución. Sostiene que es la derecha que no lo deja gobernar, la que está detrás de estas graves acusaciones. Busca desacreditar, con algunos advenedizos compinches, a la Fiscal de la Nación y pide destituir al coronel que fue a apresar a su pariente a Palacio con un mandato judicial que ilegalmente pretendió desconocer.

La ‘operadora’ de esta mafia estaba en la Casa de Gobierno donde residía y fue escondida y sacada con artilugios. Al día siguiente se entregaba, confiando en que sería liberada, ¡pero no! Existen fiscales y jueces valientes, que no les tiembla la mano. Las evidencias son tan contundentes y sus antecedentes dejan en claro que existe peligro de fuga. Así que se va por un buen tiempo a… Santa Mónica, la cárcel de mujeres.

Por cierto, esto no nos alegra, nos entristece y enfurece más bien. Porque queda claro que este individuo no solo no tiene la capacidad de gobernar, sino que no tiene idea de qué hacer, y a estas alturas ya no puede convocar a nadie probo que lo apoye. Más bien todos los indicios conducen a él, como el líder de esta pandilla de ladronzuelos de poca monta.

Entonces la pregunta cae de madura: ¿Visitará a su ‘cuñija’ en Santa Mónica? ¿Esta vez no se correrá y esconderá? ¿Mandará a la supuesta ‘rondera’ a que la cuide? ¿Intentará seguir buscando destituir fiscales, jueces, coroneles, policías, quizá a la directora del penal? Cuidado que, si en Tacna lo han agarrado a ‘huevazos’, en Santa Mónica lo pueden linchar.

Otra pregunta suelta: ¿El desorbitado premier hará que le levanten un busto a la señorita en el penal, ya que, según él, es una heroína de la democracia, una nueva líder?

Ya basta. Tenemos que unirnos y levantarnos para que esta banda no siga destruyendo y levantándose el país en peso. No perdamos la fe. Tienen que caer y pagar sus culpas.

Guillermo Ackermann MenachoDesde hace más de cuatro décadas me desempeño como gestor en el campo de las comunicaciones, marketing y responsabilidad social, tanto en empresas del mundo corporativo, instituciones con fines sociales, medios de comunicación, radios, televisión, digitales, así como en la producción de contenidos audiovisuales, publicidad, documentales, videos institucionales y diversos programas. He sido productor ejecutivo de material producido en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como promotor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.

0 comments on “No escupas al cielo…

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: