Como en los más difíciles tiempos republicanos, hoy en día, la violencia pugna por tomar las calles y profanar las conciencias, producto de que gobernante y gobernados, estamos perdiendo el rumbo de un país, otrora potencialmente desarrollado.

En este discurrir de sobresaltos, como no hacía mucho tiempo, el presidente y su entorno, hacen frente a siete acusaciones fiscales, que lo comprometen seriamente en actos delictivos, a los que la Fiscalía denomina como propios de una banda criminal. 

Y como si esto fuera poco, casi cincuenta congresistas, bajo defensa de su ideología o prebendas, no permiten alcanzar los votos necesarios para vacarlo, por uno de los asuntos que la misma Constitución lo dicta en el Articulo 113, Inciso 2, cual es por incapacidad moral permanente. 

Para colmo, un sector parecido al lumpen justifica y apoya estos delitos porque según sus actores, han ocurrido siempre, y no ha pasado nada. Si, que ha pasado, porque a la cárcel ha ido a parar civiles y militares empezando por Alberto Fujimori y Nicolas Hermoza Ríos. Asimismo, están en curso procesos judiciales acusatorios contra PPK, Toledo, Humala y Villarán. De su tardanza o no priorización, ha sido responsable la misma sociedad complaciente, un sistema judicial adormecida y una prensa ideologizada.  

Para la solución a la crisis, como otrora lo fuere, hay gente que toca la puerta de los cuarteles, y estas no se abren. Y no se abrirán, porque como producto de su intervención en defensa de la sociedad del flagelo comunista del PCP- SL y MRTA, muchos oficiales, suboficiales y tropa, fueron juzgados y sentenciados y algunos permanecen en cárcel sin ser juzgados indefinidamente, es decir, sin respeto de sus propios derechos humanos. Por una puerta entran los soldados y por otra, salen los delincuentes subversivos o terroristas o huestes, apoyados por decretos dictados por conspicuos representantes del progresismo. 

Y acá hay que hacer una precisión. Una cosa es ser soldado y otra es ser hueste. Soldado, es aquel oficial, suboficial y tropa, que sirve en el Ejercito u otro instituto de la FFAA, y se mantiene fiel a sus normas, las mismas que se basan en principios democráticos y libertades consagradas constitucionalmente. La que se faja a diario por mantener un país soberano. La que representa a través del servicio militar la identidad nacional. Huestes, son todo lo contrario. 

Desesperado por las diferentes acusaciones, el gobierno, en lugar de enderezar su equivocado rumbo, está haciendo el mismo trabajo que realizo desde antes, con su proselitismo comunista, maoísta y leninista de dividir para reinar. Destruir para reconstruir a la sociedad. Los resultados hablan por sí mismo, y si reinar se llama desgobierno, a los 12 meses de ser gobierno, las medidas tomadas han sido en contra del mismo pueblo, que, sin inversión, sin empleo, sin seguridad nacional y una recesión a la vista, menoscaba su seguridad nacional y va camino a ser un Estado fallido. 

Como medida de presión, organiza Consejo de Ministros en distintas provincias y hasta en el mismo Palacio de Gobierno tratando de encender la pradera, moviliza desde diversos puntos del país a reservistas del ejército, ronderos, huestes, en protestas locales, y libera, bajo sospechosas en cuanto a días de trabajo contabilizados a Antauro Humala, sindicado como coautor del asesinato de 4 policías en Andahuaylas, quien sale de la cárcel, y lo primero que hace es justificar y vanagloriarse de los hechos acecidos y lanza su candidatura presidencial apoyado por sus huestes etnocaceristas, sin que haya ninguna protesta ni de los defensores de los derechos humanos ni de la ciudadana, la que si hubo cuando decretaron liberar a Fujimori..

El Perú no puede rendirse ante Castillo. Para cambiar el rumbo y dejar de apoyar a un gobernante y entorno que defraudo la voluntad popular, se necesita precisamente aquello, para subsanarlo. Voluntad popular, enmarcada en la Constitución, en manos del Congreso Nacional, del Ministerio Publico y del Ministerio de Justicia, también el Cuarto Poder, enmarcado en los medios de comunicación social. 

Para que la vacancia presidencial se consolide y llegue a buen fin, se necesita, una Alianza de Partidos Políticos, y el apoyo de la sociedad en su conjunto, en lo que sería, una nueva jornada de defensa de la libertad, en la que estamos inmersos por la justicia de su causa que Dios defiende.

Víctor Velásquez Pérez Salmon.   Coronel del Ejército del Perú en Situación de Retiro. Se ha desempeñado como Catedrático de Historia Militar en la Escuela Superior de Guerra, Director de la Comisión Permanente de Historia, y miembro del Proyecto Ejercito 2001.  Es autor de varias publicaciones de historia, ensayos, poesía y cuento. 

0 comments on “Soldados o huestes

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: