El sábado 5 de noviembre miles de peruanos, de todas las sangres y colores, marcharon hacia el Congreso de la República para demandar la renuncia o vacancia del Presidente Pedro Castillo.

El punto de concentración era el Palacio de Justicia y por todos los frentes llegaban centenares de personas hartas de la situación crítica que estamos viviendo.

Por un lado es la absoluta incapacidad para poder gobernar, lo cual constituye, ya en sí mismo, desde mi punto de vista, una inmoralidad. Y al ser una constante desde el antes del día 1, entonces es permanente.

Este primer tema nos lleva a cuestionar los criterios o requisitos para poder acceder a la primera magistratura del país. ES MENTIRA que para ser ‘inclusivos’ cualquiera deba tener el derecho de gobernar, eso, por el contrario, es tan absurdo, irracional y destructivo, y lo estamos comprobando, con la tira de ineptos que han tomado las riendas del país. Es un grave error.

Por otro lado está las abundantes pruebas de corrupción que día a día se descubren de flagrante corrupción. Esto se urdió desde antes de ganar la segunda vuelta, apoyados por los caviares y cuestionadas ONG que representan intereses extranjeros y cuentan con mucho poder en el sistema electoral, la justicia y diversos ministerios.

En un año han copado y destruido los estamentos estatales y están robando a mansalva por donde pueden. Es una carrera por hacerlo lo más rápido posible. Pareciera una película de tantas en las que la banda de delincuentes tiene 3 minutos para cometer el crimen, pues ha sido activada la alarma y deben fugar lo antes posible ya que llega la policía.

Ya comenzaron a fugar, pero son tan voraces, que siguen metiendo más y más gente para ver como siguen arrasando con todo.

Por último el reclamo va a ese otro poder del Estado, tan venido a menos, que es el Congreso de la República. Es el poder legislativo el que tiene en sus manos el inicio de la solución, pues ante tantas evidencias, deberían vacarlo YA, para que no siga robando y destruyendo todo.

Pero está visto que han sido comprados y corrompidos un buen lote de congresistas, con dinero contante y sonante. Otro manga de delincuentes que debieran ir presos apenas se compruebe ese delito contra la patria.

Por la tanto la calle, sí la calle, tiene ese poder de presión, para arrinconar al cobarde, que ya huyó del Congreso como un bicho rastrero el 5 de abril, pues pensó que se le venía la turba para levantarlo en peso. La calle que le grita corrupto por donde va. La calle que tiene que seguir acosándolo para que siga aterrado por ladrón.

No hay retorno. Si los ciudadanos, el pueblo, los peruanos no seguimos en pie de lucha, esta clase putrefacta clase política no va a reaccionar.

Por eso REACCIONA PERÚ, es una respuesta ciudadana que no debe dar tregua, hasta que caigan todos. El Perú no soporta otra crisis como las que históricamente hemos vivido. Vamos peruanos sigamos adelante.

Guillermo Ackermann MenachoDesde hace más de cuatro décadas me desempeño como gestor en el campo de las comunicaciones, marketing y responsabilidad social, tanto en empresas del mundo corporativo, instituciones con fines sociales, medios de comunicación, radios, televisión, digitales, así como en la producción de contenidos audiovisuales, publicidad, documentales, videos institucionales y diversos programas. He sido productor ejecutivo de material producido en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como promotor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.

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